5 filmes donde Fin de Año tiene especial relevancia

Como cada 31 de diciembre, llega la celebración insomne por excelencia: la que pone punto final a un año y significa el principio de otro, con todas las oportunidades perdidas pero, también, con todas las esperanzas renovadas o las nuevas promesas avistadas en el horizonte. Cava, uvas, cotillón, confeti, ropa interior roja… todo ello decora la fiesta de Fin de Año, un momento tan emblemático en toda la cultura occidental que su presencia es recurrente en el cine. No faltamos pues, a tan señalada cita, sin presentarnos con 5 filmes donde Nochevieja tiene una relevancia particular.

El apartamento, de Billy Wilder (1960)

Uno de los grandes clásicos de la comedia negra de costumbres, narra las desventuras de C. C. Baxter (Jack Lemmon), un oficinista medio convertido en involuntario trepa al escalar posiciones en su empresa por prestarles su apartamento como picadero a los ejecutivos de la misma. Progresivamente, la trama se desliza con elegancia desde un retrato crítico y mordaz de una sociedad clasista e hipócrita hasta una historia de amor imposible, que culmina en un mítico desenlace ambientado en una noche de Fin de Año.

El padrino II, de Francis Ford Coppola (1974)

Que una secuela sea digna, ya es algo difícil; que sea mejor que la primera parte, muy raro; pero que encima logre superar a una obra tan buena como El padrino (1972) ya se diría ciencia ficción. Sin embargo, eso es precisamente lo que logró Francis Ford Coppola en El padrino II, donde el elemento épico de la historia de Vito Corleone –encarnado en el filme inicial por Marlon Brando y aquí por Robert de Niro– se decanta hacia la tragedia de su hijo Michael (Al Pacino), que tiene en una fiesta de Fin de Año en La Habana uno de sus momentos cúlmenes, resumible en su mítica exclamación: “¡Fredo, me has roto el corazón!”.

Días extraños, de Kathryn Bigelow (1995)

Con un guion de su exmarido, James Cameron –famoso, justamente, por lo endebles que suelen ser sus libretos–, Bigelow sacó verdadero oro de una trama cargada de buenas intenciones pero con un twist final muy predecible. Si ha adquirido el estatus de filme de culto, ha sido gracias, sobre todo, a su espléndida ambientación distópica, por cierto bastante profética –aunque con dos décadas de retraso–, en el tránsito entre los entonces futuros 1999 y 2000, así como a su magnífico protagonista, el simultáneamente carismático y patético Lenny Nero, encarnado por un inolvidable Ralph Fiennes.

Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson (1997)

La película que dio a conocer internacionalmente a uno de los mejores directores de nuestros días ya dejó claro el desmedido talento de su autor y su capacidad para radiografiar la sociedad americana desde un punto de vista tan certero como irónico. Esta inmersión, en clave de comedia negra, en la industria del porno de la California de finales de los 70 y principios de los 80 cuenta con una de las escenas de Fin de Año más impactantes –por lo que narra y por la forma en la que lo hace– de la historia. Otro motivo más para revisitar este clásico contemporáneo.

200 cigarrillos, de Risa Bramon Garcia (1999)

Paradigma de producción indie, al haber sido rodada con tan solo 6 millones de dólares de la mano de una famosa directora de casting, aquí reconvertida en realizadora debutante, y de una guionista, Shana Larsen, en su único proyecto llevado a la gran pantalla, retrata en un tono de comedia dramática el Fin de Año de un grupo de jóvenes en el Manhattan de 1981, y cuenta con la participación de actores entonces poco o nada conocidos como Ben y Casey Affleck, Janeane Garofalo, Kate Hudson, Christina Ricci o Paul Rudd.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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