5 interpretaciones de Carey Mulligan con motivo de su cumpleaños

El 28 de mayo es el aniversario de esta actriz británica, caracterizada por su mirada profunda y su voz grave, y cuyo carisma y talento han hecho de ella una de las intérpretes más completas de su generación, capaz de encarnar con la misma naturalidad a sofisticadas (y superficiales) féminas de la alta sociedad, como la Daisy Buchanan de El gran Gatsby (2013), y a patéticas enfermas patológicas, como la Sissy de Shame (2011). Desde SundanceTV celebramos su cumpleaños con una selección de 5 de sus papeles.

An Education, de Lone Scherfig (2009)

Galardonada con el Premio del Público en el Festival de Sundance de 2009 y nominada a tres Oscars, entre ellos el de Mejor Actriz para Mulligan, estamos ante el relato del tránsito a la madurez de su joven protagonista, una adolescente que, en el Londres de los años 60, se inicia en el amor con un apuesto playboy que casi le dobla la edad. El dinámico guion de Nick Hornby, la lograda ambientación histórica y el exquisito pulso de Lone Scherfig, la directora de Italiano para principiantes (2000) llevan a buen puerto una historia por lo demás poco original, en la que Mulligan consigue eclipsar a actores de la talla de Alfred Molina o Emma Thompson.

Nunca me abandones, de Mark Romanek (2010)

Impecable adaptación de la novela homónima de Kazuo Ishiguro, su máximo responsable tuvo la sabiduría de trasladar visualmente el punto fuerte de la obra original, esto es, dar preeminencia al elemento de drama intimista que contiene una trama de ciencia ficción distópica. Ello explica esa estética trasnochada de su puesta en escena, mezcla de modas pasadas, así como el arrebatado lirismo de sus imágenes, en las que el triángulo amoroso que se establece entre tres jóvenes en un internado inglés (interpretados por Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley) esconde una realidad social terrible.

Drive, de Nicolas Winding Refn (2011)

Esta revisitación en clave posmoderna de los tópicos del film noir, que le valió a su realizador un merecidísimo premio a la mejor dirección en Cannes, tiene entre sus grandes bazas las interpretaciones del elenco de secundarios. Bryan Cranston, Oscar Isaacs y Christina Hendricks, entre otros, arropan la monolítica condición de antihéroe de su protagonista, y el personaje de Mulligan, aunque su función sea la misma que la de una femme fatale, no puede estar más alejado de su configuración tradicional: es una mujer cariñosa, dulce y madre sufrida que solo quiere vivir en paz.

Sufragistas, de Sarah Gavron (2015)

La directora de Brick Lane (2007) se alía con la guionista Abi Morgan –Shame (2011), La dama de hierro (2011)– para llevar a cabo un drama netamente femenino y feminista sobre las sufragistas británicas, cuya heroicidad al resistir la represión creciente del Estado, y también el acoso de sus propias familias (pues a menudo sus maridos las abandonaron o les quitaron a sus hijos), es narrado con un tono tan desolador como admirativo, en donde Mulligan encarna a una activista que termina por anteponer la causa a todo lo demás.

Mudbound, de Dee Rees (2017)

Filme basado en la novela de Hillary Jordan, cuya ambientación en el profundo Sur americano, sumado a su multiperspectivismo y a su aliento trágico, evoca a William Faulkner y a Toni Morrison. Y como en sus obras, mediante la relación de dos familias, una blanca (los McAllan), y otra negra (los Jackson), tras la Segunda Guerra Mundial, se exponen todos los males de una sociedad (racismo, machismo, brecha interclasista…) que parece condenada a un círculo de repetición infernal.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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