5 películas que hablan sobre el tabaco

¿Fumar o no fumar? He aquí la cuestión. Para la OMS no hay duda alguna: el consumo de tabaco perjudica seriamente tu salud y la de quienes se ven expuestos al humo ajeno. De ahí que sea la principal impulsora del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra cada 31 de mayo desde el 2006. En tanto placer peligroso y adulto, el tabaco ha fascinado a muchas generaciones, ha sido uno de los grandes temas del cine y se ha constituido en una imagen icónica del Hollywood dorado. A través de 5 películas que emplean el tabaco como eje o excusa de su trama, ilustramos un hábito que parece resistirse a desaparecer.

La ruta del tabaco, de John Ford (1941)

Durante muchos años menospreciada por la crítica en comparación con otros de los dramas sociales de Ford de aquellos años –como Las uvas de la ira (1940) o ¡Qué verde era mi valle! (1941)–, se trata sin embargo de una excelente película que refleja la depauperada situación económica de una familia tras la Gran Depresión, en una zona de la Georgia rural antes próspera porque se vivía del rico cultivo del tabaco. Oscilando entre lo trágico y lo sórdido, donde incluso hay cabida para las notas cómicas, fue uno de los primeros papeles de Gene Tierney.

Smoking/No Smoking, de Alain Resnais (1993)

No estamos ante una película, sino ante dos; o ante dos posibilidades distintas de un mismo relato. Demostrando que seguía siendo un maestro en el arte de llevar el lenguaje fílmico a sus límites expresivos, Resnais adaptó seis obras del dramaturgo Alan Ayckbourn, contando solamente con dos actores para interpretar a todos los personajes femeninos (Sabine Azéma) y masculinos (Pierre Arditi). De esta manera perfiló una sutilísima comedia ontológica sobre aquellas decisiones que condicionan nuestras vidas (en este caso, que un personaje encienda o no un cigarrillo).

Smoke, de Wayne Wang y Paul Auster (1995)

Historia coral apoyada en el excelente guion de Paul Auster, retrata las vidas de varios personajes en un vecindario de Brooklyn, todas ellas conectadas por el estanco que regenta Auggie (Harvey Keitel). Empleando el “humo” que da título a la cinta como metáfora de la existencia –por lo volátil y efímera, pero también por lo impredecible y fascinante–, sus máximos responsables demostraron que se podía hacer un filme cargado de humanidad, esperanza y emoción sin caer en lo ingenuo o banal. Un referente del cine indie.

El dilema, de Michael Mann (1999)

Película inspirada en hechos reales, se centra en la lucha de David contra Goliat que mantienen Jeffrey Wigand (un soberbio Russell Crowe), ejecutivo de una importante tabacalera cuya conciencia le impide seguir manteniendo silencio sobre las perversas prácticas de la empresa, y el periodista que quiere difundir su testimonio, Lowell Bergman (Al Pacino). Thriller donde se destruye, sin necesidad de armas de fuego, a quienes se oponen a las grandes corporaciones, la portentosa realización de Mann propicia una denuncia implacable, lúcida y amarga.

Coffee & Cigarettes, de Jim Jarmusch (2003)

Deliciosa boutade de Jarmusch que no conviene menospreciar, se trata de una sucesión de 11 cortos en blanco y negro en la que dos o más personajes conversan en compañía de “café y cigarrillos” y reflexionan, de manera inadvertida y liviana, sobre los grandes temas de la existencia: las desigualdades sociales (el corto de Cate Blanchett); la muerte (el segmento con los realizadores Bill Rice y Taylor Meadtres); la familia (el desternillante encuentro entre Alfred Molina y Steve Coogan), etc. Tan brillante como la calidad de las partes que la conforman, tres de sus fragmentos fueron rodados con anterioridad.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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