5 películas sobre la dificultad de ser un joven del colectivo LGBTI

El 05 de abril se estrena en nuestras salas Identidad borrada (2018) de Joel Edgerton. Filme basado en el libro autobiográfico de Garrard Conley, describe los problemas de ser un chico o una chica LGTBI en algunas zonas de Estados Unidos, donde se ven sometidos/as a supuestos “tratamientos de curación” de su “aberración” sexual. Alegato en contra de los prejuicios y a favor de la autoaceptación, la cinta no está sola en su retrato de los problemas a los que se enfrentan los y las jóvenes con identidades no heterosexuales; aquí os dejamos con 5 películas que tratan del mismo tema.

Get Real, de Simon Shore (1998)

A simple vista, esta pequeña e ingeniosa comedia indie británica puede parecer un mero entretenimiento; pero, como un buen tema de britpop, además de amena y divertida, destila honestidad y contiene una efectiva reflexión sobre la necesidad de ser uno mismo a pesar de tenerlo todo en contra. Al menos, esa es la conclusión a la que llega su protagonista, Steven (Ben Silverstone), cuando en su conservador y elitista instituto inicia un romance secreto con el ídolo deportivo del centro, John (Brad Gorton).

Fucking Åmål, de Lukas Moodysson (1998)

Como en el anterior filme, narra una historia de amor entre dos adolescentes opuestas: la friki e introvertida Agnes (Rebecka Liljeberg) y la popular y simpática Elin (Alexandra Dahlström). Aunque haya en ella alguna nota de comedia, el retrato de la vida en un remoto pueblo de Suecia (el “puto Åmål” del título) no tiene nada de divertido; por el contrario, incide en la sensación de agobio, de sinsentido y de constreñimiento a la que se enfrentan los jóvenes en su tránsito a la vida adulta mientras luchan por desprenderse de los valores impuestos por sus mayores.

C.R.A.Z.Y., de Jean-Marc Vallée (2005)

Ambientada en Quebec entre la década de los 60 y los 80 del siglo pasado, la fastuosidad de la banda sonora (Pink Floyd, The Rolling Stones, David Bowie, Charles Aznavour…) y la exuberancia de una puesta en escena dinámica y colorista hacen más llevadera la historia de una familia desgarrada por los valores tradicionalistas y católicos del patriarca, Gervais (Michel Côté), incapaz de aceptar la homosexualidad de su hijo preferido, el benjamín, Zac (Marc-André Grondin).

La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche (2013)

Filme de relato iniciático, narra el despertar a la sexualidad de Adèle (Adèle Exarchopoulos), una muchacha que lleva una vida bastante común hasta que conoce a Emma (Léa Seydoux), la fascinante y anticonvencional mujer que la introducirá en el amor y, a través de ahí, en las complejidades de las relaciones humanas, especialmente si vienen marcadas por el rechazo de parte de la sociedad. Alegría, dolor, felicidad y pérdida se conjugan para perfilar la entrada en la madurez de su protagonista.

Girl, de Lukas Dhont (2018)

La ópera prima del director belga ofrece una de las miradas más sinceras y veristas sobre los problemas cotidianos a los que se enfrentan los adolescentes transgénero. En este caso, la historia se centra en Lara (Victor Polster), una chica nacida en el cuerpo de un hombre que sueña con ser bailarina y que tiene que luchar contra el rechazo de su entorno y contra la repulsión que le produce su propio cuerpo, irónicamente el instrumento de su arte.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: 5 películas sobre la adicción

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