Algunos de los mejores papeles de Amy Adams para celebrar su cumpleaños

El 20 de agosto es el aniversario de una actriz cuyo físico delicado y luminoso la habría condenado fácilmente a roles de bella y dulce princesa de no ser por un detalle: su excepcional talento interpretativo. No en vano, tras años de intervenciones televisivas en papeles secundarios, su gran oportunidad le vendría de la mano de Steven Spielberg, como es sabido un verdadero lince a la hora de fichar nuevos talentos, en Atrápame si puedes (2002). Celebramos su cumpleaños repasando algunas de sus mejores actuaciones.

Junebug, de Phil Morrison (2005)

No suele ser habitual que una actriz semidesconocida en una producción independiente consiga una nominación a Mejor Actriz Secundaria en los Oscars; Adams lo logró gracias a su excelente interpretación de Ashley, la ingenua y patética cuñada de la protagonista, Madeleine (Embeth Davidtz), una marchante de arte de Chicago. El contraste entre la mirada urbanita y culta de Madeleine y el microcosmos disfuncional de su familia política da lugar a una película que arremete contra los prejuicios sociales y personales y que destila veracidad.

The Master, de Paul Thomas Anderson (2012)

En este desasosegante e hipnótico drama sobre el mundo de las sectas, se diría que es difícil ver a nadie más que al seducido Freddie (Joaquin Phoenix) y al seductor Lancaster (Philip Seymour Hoffman). Pero el carisma del líder se asienta, en parte, en su esposa, Peggy (Amy Adams), cuya adoración incondicional responde a un fanatismo mucho mayor que el de cualquier otro acólito, por lo que resulta a la vez gentil y aterradora. No es de extrañar, pues, que semejante mezcla imposible le valiera otra nominación a los Oscars.

La gran estafa americana, de David O. Russell (2013)

Trepidante sátira sobre estafadores profesionales, agentes de la ley desquiciados, mafiosos y políticos corruptos, se inspira en el universo gansteril de Scorsese. Y aunque la cinta quede lejísimos de las mejores obras del maestro neoyorquino, resulta efectiva, en parte gracias a su excelente elenco, en el que destaca una Amy Adams muy alejada de sus roles habituales, pues explota su sex-appeal con el personaje de Sydney, a partes iguales femme fatale y fiel amante de Irving (Christian Bale).

Big Eyes, de Tim Burton (2014)

Este biopic sobre la pintora Margaret Keane le valió a Adams un Globo de Oro, y dada la evolución del personaje a lo largo del metraje, no es para menos. Tim Burton nos narra la historia de una mujer a la sombra de su manipulador marido, Walter (Christoph Waltz), al que no le duelen prendas para fingirse autor de sus cuadros; una potente fábula acerca del empoderamiento femenino, con notas de humor negro marca de la casa.

La llegada, de Denis Villeneuve (2016)

Un drama intimista que es, también, una de las grandes joyas de la ciencia ficción reciente, en él Adams nos ofrece una actuación memorable, dado que todo el peso de una intriga tan compleja como profundamente humana recae sobre sus hombros. La historia de Louis, una lingüista contratada por el ejército para establecer un primer contacto con alienígenas, está envuelta en un hálito de tristeza, y es a través de la sutileza y la contención que Adams conquista totalmente a la audiencia.

Animales nocturnos, de Tom Ford (2016)

La segunda incursión tras las cámaras de Ford es, bajo su deslumbrante envoltorio visual, un thriller psicológico oscuro e inquietante. Y es que todo en esta película se articula mediante dualidades: la que se establece entre la realidad y la ficción, con la novela que recibe la protagonista, Susan (Amy Adams), de parte de su exmarido, Tony (Jake Gyllenhaal); la que nace del contraste entre el presente de la pareja y su pasado, etc. Adams está perfecta en su papel de desapasionada triunfadora que progresivamente va evidenciando su insatisfacción.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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