¿Cuál es la mejor película de la historia de Sundance?

El pasado jueves, comenzó una nueva edición del Festival de Sundance, uno de los eventos más importantes del mundo que, como subrayábamos en anteriores artículos, tiene como principal característica su capacidad para descubrir nuevas voces, nuevas miradas, dentro del sector independiente estadounidense. Repasar los 35 años que conforman su existencia, aparte de una labor titánica, supone recorrer la evolución –y las tendencias— del cine de bajo presupuesto anglosajón de las últimas tres décadas. Desde El antepenúltimo mohicano nos hemos propuesto seleccionar las mejores películas de su historia. Para ello, preguntamos a la redacción por el título predilecto que tuvo su premiere en Park City. El resultado, como comprobarán, no puede ser más interesante.

José Martín: Primer (2004), de Shane Carruth

La sci-fi minimalista de Carruth se hizo, además del Gran Premio del Jurado, con la mente del público y nos descubrió a un autor total capaz de tejer atmósferas como los grandes del género. Su opera prima fue una de las sensaciones de su año. Posteriormente llegó otro filme con el que compartía coordenadas, Upstream color. Su tercer proyecto, que se estrenará este año, parece que será el último, ya que Carruth ha anunciado su retirada.

Alberto Sáez: Reservoir Dogs (1992), de Quentin Tarantino

Otro maestro que ha anunciado su jubilación, este tras su décima película. Ojalá no sea así, ya que con Érase una vez en… Hollywood ha demostrado que sigue en plena forma. Su primera película, protagonizada por los actores que le siguieron en su carrera (Harvey Keitel, Steve Buscemi, Michael Madsen…), fue toda una revolución en Sundance. Antesala de ese magnum opus titulado Pulp Fiction que consiguió una Palma de Oro unánime.

Emilio Luna: Brick (2005), de Rian Johnson.

La carta de presentación del director de Looper y Puñales por la espalda –no hablaremos de su participación en Star Wars— es este neonoir protagonizado por un excelso Joseph Gordon-Levitt. Una vuelta de tuerca a los típicos retratos high school que dominaron la cartelera durante el comienzo del siglo XXI. Un trabajo de un magnetismo inigualable y uno de los debuts más asombrosos que nos ha dado la factoría indie en los últimos tiempos.

Víctor Blanes: Memento (2000), de Christopher Nolan

Una maravilla por la que no pasa el tiempo y que nos cuenta el drama de Leonard (Guy Pearce), un investigador de una oficina de seguros que vaga desmemoriado –y ayudado por notas inscritas en tinta sobre su cuerpo— por la ciudad intentando recomponer el puzzle del asesinato de su mujer. Una de las mejores películas del nuevo milenio. Así, sin más y sin discusión.

Elisenda N. Frisach: Antes de amanecer (1995), de Richard Linklater

Hablar de Sundance es hablar de uno de sus hijos pródigos: Richard Linklater. Park City fue el trampolín del inicio de esta trilogía, probablemente la gran obra del romanticismo cinematográfico contemporáneo. Es complicado no hablar de Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) cuando las palabras cine y amor están en la misma frase.

A modo de mención, no podríamos olvidarnos de otros filmes como Sospechosos habituales (1995), Napoleon Dynamite (2004), Moon (2009), Animal Kingdom (2010) o Martha Marcy May Marlene (2011), responsables de que Sundance se haya convertido en uno de los grandes festivales del mundo.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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