El indie que llegó del frío: las mejores películas de la 53ª edición del Festival de Karlovy Vary

El pasado sábado día 7 terminó la 53ª edición del Festival de Karlovy Vary, uno de los certámenes más longevos del circuito. Otrora bastión del cine de Europa Oriental, en los últimos años, con la dirección artística de Karel Och, el evento checo ha abierto sus puertas a cinematografías de todas las latitudes pero sin renunciar a su idiosincrasia. Unos principios que tienen en el compromiso con la contemporaneidad su estandarte. Algo que encaja con la elección del jurado de la pasada entrega, que otorgó el Globo de Cristal a la docuficción rumana I do not care if we down in history as barbarians, una cinta que escenifica, a través de una representación teatral, el genocidio de los judíos besarábicos en 1941 en el este de la nación latina durante el gobierno de Ion Antonescu. La dirige Radu Jude, un clásico ya de la factoría autoral, habitual en Locarno, Sarajevo o Berlín. Pese a su triunfo, tendrá complicada su distribución internacional. Sus dos horas y veinte de duración y su planteamiento discursivo limitan una proyección que no traspasará la cartelera. Sin embargo, sí lo harán (o al menos deberían) otros films exhibidos en el Hotel Thermal. Algunos ya pasaron por otras plazas, como Cannes o Berlín, otros tuvieron su premiere en el KVIFF. Elegimos las cinco mejores películas del Festival de Karlovy Vary 2018:

LETO, de Kirill Serébrennikov

La nueva película del cineasta ruso fue presentada en el pasado capítulo del Festival de Cannes. Retrata el inicio de la movida rockera en la Unión Soviética en los años ochenta, con la aparición en el panorama de Viktor Tsoi y Mayk Naumenko, dos veces que se yuxtapondrán a las corrientes provenientes del otro lado del Pacífico. En España será distribuida por Avalon y estrenada en el mes de noviembre.

DEEP RIVERS, de Vladimir Bitokov

Es la gran película de la sección East of the West, el lazo más poderoso con el pasado que presenta el certamen del Karlsbad. Vladimir Bitokov, otro alumno más de la escuela Sokúrov, debuta con este poderoso relato sobre la masculinidad y la xenofobia en una zona perdida del Cáucaso. Formal y narrativamente brillante. Ojalá pueda llegar a España.

DAMSEL, de los hermanos Zellner

No le fue demasiado bien a este western protagonizada por un espectacular Robert Pattinson en su estreno en la Berlinale. Ya podemos decir que injustamente, pues estamos ante un precioso cuento romántico que, aunque nos recuerda a Slow West, acaba conquistando gracias al humor y al carisma de sus intérpretes. Se verá en la próxima edición del festival de Sitges.

LA REINA DEL MIEDO, de Valeria Bertuccelli

Aire noventero para este drama sobre la pérdida dirigido y protagonizado por Valeria Bertuccelli. Una cinta valiente con momentos realmente poderosos, que nos invitan a la introspección. Especial mención al uso de la música y de su dirección de fotografía. Un film que, por cierto, se presentó en la pasada edición del Festival de Sundance y al que le auguramos una trayectoria prometedora.

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