¡El verano ya está aquí!

21 de junio: el solsticio de verano ya está aquí. ¡Queda inaugurada oficialmente la estación de máximo relax, en la que hay más horas de luz, solemos tener vacaciones laborales y disfrutamos del sol, la playa y la buena compañía al aire libre! Desde SundanceTV no queremos dejar escapar tan señalada fecha para hacer una selección de grandes películas que transcurren en el verano.

Un verano con Mónica, de Ingmar Bergman (1953)

Película que catapultó a la fama a su realizador, es fácil rastrear en la historia de un exaltado amor veraniego entre dos adolescentes, Monika (Harriet Andersson) y Harry (Lars Ekborg), una oda a la libertad y al apasionamiento de la juventud, pero también un recordatorio de su peligrosa inconsciencia. Entre ambos polos, de hecho, se mueve este filme, cargado de una sensualidad exuberante y telúrica, y por momentos también inquietante, que se vincula a la figura de Monika y al islote en el que se refugian los dos amantes en un verano donde todo parece posible, pero cuyas promesas pronto se truncarán, dado el inherente egoísmo de los seres humanos.

Vacaciones en Roma, de William Wyler (1953)

Si existe una película capaz de demostrar que las “comedias románticas” no tienen por qué ser un cúmulo de tópicos con un forzado happy end es esta. Deliciosa reformulación del cuento de la Cenicienta pero a la inversa, en la que una agobiada princesa sueña con ser una persona normal y encuentra a su “Plebeyo Azul”, cuenta con tres grandes bazas para seguir siendo un entretenimiento soñador y divertido: el canto a la belleza de Roma; el brillante guion del blacklisted Dalton Trumbo, y cómo no, su adorable pareja protagonista, con una Audrey Hepburn que se convertiría en quintaesencia del encanto.

La rodilla de Claire, de Éric Rohmer (1970)

En esta lista no podía faltar una obra del rapsoda del verano por excelencia; y es que buena parte de la filmografía de Rohmer se ambienta en períodos vacacionales en los que los personajes, con tiempo libre en sus manos, viven despacio, leen, deambulan, conversan y se enamoran. Podríamos haber escogido La coleccionista (1967), Pauline en la playa (1983), El rayo verde (1986) o Cuento de verano (1996), pero hemos optado por la historia de Jerôme (Jean-Claude Brialy), un maduro seductor que, a las puertas de casarse, se siente atraído por dos adolescentes: todo un reflejo de su inconsciente deseo de no madurar.

Haz lo que debas, de Spike Lee (1989)

Decíamos al principio que el verano es cuando estamos más tranquilos por el buen tiempo y las vacaciones, que nos llevan lejos de nuestra rutina… Pero, ¿qué pasa cuando, a altísimas temperaturas, nos vemos obligados a seguir trabajando y viviendo en nuestro humilde barrio, atrapados en una monotonía literalmente asfixiante, a lo que se añade que tengamos que relacionarnos con gente que no es santo de nuestra devoción? Pues que las chispas, inevitablemente, saltan, y el fuego se prende. Una película que hace una radiografía irónica e implacable del porqué de la tensión racial.

Verano 1993, de Carla Simón (2017)

Una de las joyas de la cinematografía nacional de los últimos años, esta ópera prima retrata con tanta honestidad y delicadeza el proceso de duelo de su pequeña protagonista, Frida (Laia Artigas), ante la muerte de su madre, que logra conmover y hacer pensar con una intensidad inusual. Y ello es doblemente meritorio porque lo hace desde lo íntimo y cotidiano, sin aspavientos emocionales, donde los gestos y las expresiones tienen más importancia que las palabras, cargadas, por otro lado, de una veracidad raramente vista en pantalla.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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