Exploramos la vida en el espacio a través de 5 películas

Un 30 de diciembre de 1924, el astrónomo Edwin Hubble –cuyo nombre seguramente te suena por el Telescopio Hubble, bautizado en su honor– probó la existencia de otras galaxias y cambió completamente nuestra concepción del espacio profundo. En SundanceTV nos gusta tanto esta efeméride que la empleamos para seleccionar cinco filmes que reflexionan sobre las condiciones de vida de los seres humanos en el espacio.

Ikarie XB-1 (Viaje al fin del universo), de Jindrich Polák (1963)

Adaptación libre de una novela de Stanisław Lem, el periplo hasta Alfa Centauri de una tripulación internacional integrada por científicos que buscan una nueva forma de vida retrata los conflictos, pero también las complicidades, de un viaje tan inusual como este. Locura, radiación, claustrofobia, intrigas de poder, enamoramientos… De todo y más hay en esta película checoslovaca, cuyos diseños y cuya temática hicieron nacer la ciencia ficción moderna, como lo prueba su influencia en Stanley Kubrick y Ridley Scott, y también en Gene Roddenberry, quien la tomó como principal fuente para retratar una larga convivencia entre diferentes razas, culturas y sexos en el espacio.

2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick (1968)

Seguramente, si a alguien le preguntaran a bote pronto sobre una película que hablara con rigor de la vida en el espacio, es muy posible que esta fuera su primera respuesta. Sin embargo, y a diferencia de la cinta que la precede en esta lista, el director del Bronx no emplea esa convivencia de los astronautas en un entorno tan aséptico como hostil para establecer una metáfora sociológica, sino que traza una sutil y delicadísima reflexión psicológica, donde las máquinas son más emocionales que los hombres, para especular sobre el destino ontológico de la humanidad en su conjunto.

Solaris, de Andréi Tarkovski (1972)

Película que, a pesar de su saldo esperanzado, describe un angustioso y oscuro descenso al interior del alma humana. Con una trama que transcurre íntegramente dentro de una estación espacial que orbita en torno al misterioso planeta Solaris, seguiremos los pasos de Kris Kelvin (Donatas Banionis), un eminente psicólogo que es enviado a dicha estación para descubrir por qué toda su tripulación parece haber perdido la cabeza, y no tardará encontrar su terrible respuesta. Claustrofóbica y poética a partes iguales, indaga de manera tan original como dolorosa sobre el sentido de la vida, y su conclusión ulterior la aleja de la novela de Stanisław Lem de la que parte.

Interstellar, de Christopher Nolan (2014)

Una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años, no solamente retrata muy bien la vida en el interior de un módulo espacial, sino que, sobre todo, reflexiona con enjundia y sabiduría sobre las disrupciones espaciotemporales que se producen al viajar a través del cosmos. De hecho, Nolan buscó el asesoramiento de científicos para trazar esta fábula sobre Cooper (Matthew McConaughey), un astronauta que renuncia a ver crecer a sus hijos con el objetivo de encontrar un planeta habitable para los humanos, ya que la Tierra se está muriendo.

High Life, de Claire Denis (2018)

La realizadora francesa, empleando una ambientación claustrofóbica que evoca a la de Solaris (1972) de Tarkovski, lleva a cabo una incursión en la ciencia ficción que aboga por la necesidad de superar los tabúes de nuestra sociedad para evolucionar como especie, en una conclusión similar a la del clásico de Kubrick, pero con una plasmación alejadísima de su frialdad y grandilocuencia. Y es que el sexo, y su manipulación, represión, simplificación y perversión, se halla en el centro del relato, en una mirada crítica y feminista inédita en este tipo de obras.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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