Grandes actores australianos de todos los tiempos

El estreno en el canal de Upright nos está dejando, paradójica y geográficamente hablando, del revés. Una situación a la que se enfrentaron los primeros actores y actrices australianos cuando saltaron el Pacífico buscando una oportunidad en la Meca del cine. De no ser valorados, o no tanto al menos como los de ascendencia británica, a convertirse en recurso capital para grandes producciones. Al igual que los británicos en el cine de Hollywood copaban roles relacionados con antagonistas, debido a su correcto acento, los australianos, en el lado opuesto, comenzaron a llamar la atención cuando un señor llamado Mel Gibson les sedujo en la superproducción convertida en franquicia Mad Max. Su salto a otra saga como Arma letal, subrayaba esta característica, un lenguaje y dicción que casaba con el carácter indómito de dichos actores. Hablamos de lo que serían los comienzos. A partir de ahí, en plena globalización, el actor australiano, al igual que su industria, ha ido encontrando un hueco donde la nacionalidad ya es lo de menos. En la actualidad, numerosos actores de la nación oceánica son parte fundamental de producciones de cualquier tipología en Hollywood. Y la prueba la van a encontrar a continuación, con este listado de los mejores intérpretes que ha aportada Australia a lo largo de su historia –y que nos perdone Errol Flynn, que nació en la tierra de los canguros para luego renegar, nacionalidad estadounidense mediante.

Heath Ledger

Su pérdida, junto a la de Philip Seymour Hoffman, es una herida que jamás sanará en el corazón del cinéfilo. Antonio Gasset, el mítico presentador de Días de cine, habló de la caracterización de Ledger en los siguientes términos: «sencillamente colosal». Podemos hablar de una de las mejores interpretaciones de este siglo XXI en la película clave de este período. Fue la pionera de una temática que una década y media después se halla normalizada. Ledger, además, nos dejó la mejor composición de un villano de cómic de la historia: el Joker de El caballero oscuro, por la que consiguió el Oscar a mejor actor secundario. Su última película, El imaginario del Doctor Parnassus, se visiona como un homenaje precioso no solo a su figura, sino también al propio cine como ente victorioso ante la muerte.

Nicole Kidman

La carrera de Kidman se ha basado en la superación constante. En el redescubrimiento y reinvención necesarios cuando se habita la cúspide. El precio de la fama y del poder fagocitador de la industria norteamericana le han pasado factura, pero ella ha sabido adaptarse y seguir brillando. Poco queda ya de esa Kidman que nos embrujaba en Moulin Rouge. Los papeles, acorde con su edad, siguen creciendo gracias a su talento y su versatilidad. Estamos seguros, además, de que llegarán más momentos de gloria para esta actriz natural de Hawái, pero con pasaporte australiano.

Cate Blanchett

Si tiran de memoria es probable que les pase lo siguiente: no encontrarán una mala interpretación de Cate Blanchett a lo largo de su dilatada filmografía. Heredera natural de las actrices de la Golden Age, al igual que Kidman, ha sabido reformularse y readaptarse a los tiempos, eso sí, y a diferencia de la anterior, eligiendo mejor sus papeles y centrándose exclusivamente en su carrera interpretativa. Es una de las actrices más respetadas en Hollywood y todo un icono social. Si tuviéramos que elegir una película con ella en pantalla no tendríamos dudas: Carol, de Todd Haynes.

Mel Gibson

Es el pionero. Como citábamos la pasada semana es un cliché andante. Estereotipo de todos los males que emergen cuando se pasa tanto tiempo en la cúspide en una industria como la estadounidense. Gibson ha renacido tantas veces como ha caído. Su labor interpretativa parece haber sido engullida por su lado directoral, un Oscar, por Braveheart (1996), le avala en este campo. Como le ocurre a Kidman, creemos que llegará también su redención en pantalla. Con ese papel que demuestre que es algo más que un actor de acción que aprovechó la ola buena.

Geoffrey Rush

Finalizamos con este magnífico actor, ganador del Oscar por encarnar al pianista David Helfgott, un niño prodigio que nunca dejó de serlo. Después llegaron tres nominaciones más: Shakespeare in Love (1998), Quills (2000) y El discurso del rey (2010). Todo un veterano, es un actor respetadísimo al que se le reservan papeles de villanos o de mentor, pero siempre otorgándole un plus de distinción. Alejado de cualquier ruido mediático es uno de los actores más importantes para el cine de Hollywood nacido extrafronteras. ¿Su mejor película? Permítannos recomendarles Quills, donde Rush interpreta al Marqués de Sade, un filme delicioso y de plena vigencia.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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