Grandes distopías en el cine

 

Un 25 de junio de 1982 se estrenó Blade Runner de Ridley Scott. Una de las cumbres de la ciencia-ficción que en su propia contemporaneidad fue rechazada por la crítica y por el público. Una circunstancia que fue el germen de esa clasificación de obra de culto que a día de hoy le sigue acompañando.

El filme de Scott, basado en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), nos situaba en un mundo futurista enclavado en 2019. Un universo dominado por la tecnología que cuestiona el concepto de humanidad en un clima de asepsia social.

Blade Runner nos presenta una distopía, cuya definición, acudiendo al diccionario de la R.A.E, responde a una «representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana». Dicho esto, ese submundo dibujado por Scott es el paradigma de todo ello, pero no la única cinta que ha ofrecido una visión futurista, verniana, de la sociedad que está por venir. A continuación, elegimos cinco distopías fundamentales del séptimo arte.

Blade Runner/Blade Runner 2049 (Ridley Scott, 1982) (Denis Villeneuve, 2017)

Acompañando a Rick Deckard, ese cazador de replicantes con el rostro de un excelso Harrison Ford, recorremos los recovecos de Los Ángeles como ciudad autómata. En la excelente –sí, así lo pensamos— secuela dirigida por Denis Villeneuve, es Ryan Gosling quien recoge el testigo de cazarrecompensas. Ambas, obras mayúsculas del género en los que cada visionado se añaden nuevos jalones a una experiencia inigualable en pantalla grande.

Están vivos (John Carpenter, 1988)

Adentrarse en el cine de John Carpenter siempre es una buena idea. El punto de partida no puede ser más estrambótico. Un trabajador random encuentra por casualidad unas gafas que le permiten ver a las personas como verdaderamente son. De esta manera, hallará una conspiración alienígena que lleva sentando las bases durante décadas para esclavizar a la raza humana. Un ejercicio de género sensacional, como todo lo firmado por el director de La cosa.

12 monos (Terry Gilliam, 1995)

Otro cineasta cuya filmografía está habitada por numerosas distopías. La más lograda es 12 monos, probablemente la mejor película de su carrera. En este filme protagonizado por Bruce Willis y Brad Pitt –nominado al Oscar por este papel— nos ubicamos en un 2035 en la que humanidad se esconde en comunidades subterráneas tras una pandemia que ha eliminado al grueso de la población. James Cole (Willis) viajará al pasado para encontrar una cura que saque de la oscuridad al hombre.

Matrix (Hermanas Wachowski, 1999)

Existen pocas películas como Matrix en la actualidad, baliza generacional que cambió la forma de ver el cine, de ver el género en definitiva. Su impacto fue enorme, y creemos que el tiempo ayudará a sus secuelas a encontrar el espacio que les negó su presente. Keanu Reeves y Carrie-Anne Moss lideran el elenco de esta épica lucha entre el hombre y las máquinas en plena era posdigital. Un universo complejo que según la ficción se está desarrollando, vía deep web, en paralelo a la realidad y que algún día emergerá terminando con la humanidad.

Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006)

Sin duda, la mejor película de Alfonso Cuarón que nos traslada a 2027. Un mundo posapocalíptico fenece; las mujeres son estériles y no hay nacimientos. Entre el caos, hay lugar para la esperanza y se encargará Theo (Clive Owen), un antiguo activista, de salvaguardarla. Un filme magnético con un perfecto balance entre contenido y continente dotado de imágenes y mensajes poderosos. Un tremendo viaje a una realidad que no parece, desgraciadamente, demasiado lejana.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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