Grandes películas en habla no inglesa que ganaron el Festival de Sundance

Históricamente, el Festival de Sundance ha sido un evento dedicado a la promoción del cine independiente anglosajón, concretamente el estadounidense. La globalidad llegó a la competición en Park City con el arribo del siglo XXI. En 2001, la cinta alemana Corre, Lola, corre, de Tom Tykwer, obtenía el Premio del Público a la mejor película internacional. Era la primera vez que se hacía una distinción por nacionalidad en el palmarés del certamen fundado por Robert Redford. A partir de ahí, y acorde a los tiempos, la evolución dio como resultado, primero, el Premio del Jurado; segundo, el Gran Premio del Jurado, equiparando a los largometrajes foráneos –tanto ficción como documental— con la producción nacional. Así, Sundance está compuesto por cuatro grandes competiciones, algo inédito en el circuito de festivales. Es una de las claves de su magnetismo e influencia. A continuación, seleccionamos, a nuestro juicio, las grandes obras narradas o dialogadas en lengua extranjera que consiguieron el entorchado del apartado. Películas que no se deben olvidar y cuyos autores son parte importante del cine mundial contemporáneo.

La nana, de Sebastián Silva (2009)

No nos extrañaría nada que el cineasta chileno Sebastián Silva se hubiera comprado una casa en algún lugar de Salt Lake City. Sundance siempre ha sido el punto de partida de sus ficciones desde que, en 2009, con su segunda creación, consiguiera el Premio del Jurado a la mejor película internacional. Un trabajo que confronta los extremos de clase con una mezcla de drama y humor muy inusual. El filme consiguió once meses más tarde la nominación al Globo de Oro de la categoría.

Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood (2011)

Otro chileno, en este caso del veterano Andrés Wood, será protagonista el próximo 25 de enero en el Palacio de Deportes José María Martín Carpena de Málaga en la celebración de los Premios Goya, donde competirá por el premio a la mejor película iberoamericana con Araña. Un galardón que se podría unir al Premio del Jurado de Sundance que obtuvo en 2011 con Violeta se fue a los cielos, una cinta deliciosa sobre la cantautora Violeta Parra con la que, precisamente, ya tuvo la posibilidad de lograr el Goya.

Jiseul, de Muel O (2013)

Aparcamos por un momento el castellano para hablar de una de las cintas más infravaloradas y poco conocidas que nos ha dejado en la última década el cine asiático. La única película del realizador surcoreano Muel O relata la resistencia a finales de los años 40 de un pueblo perdido en las montañas ante la invasión del ejército buscando a comunistas. Un filme sencillo en forma pero contundente en mensaje.

Matar a un hombre, de Alejandro Fernández Almendras (2014)

Aunque sus trabajos posteriores poseen un perfil bajo impensable tras el éxito de Matar a un hombre, lo cierto es que es quizás el lugar en el que quiere mantenerse el discreto Alejandro Fernández Almendras. Su filme más importante es una historia de venganza, con un padre coraje como eje, honesta y diáfana, centrada en matizar a la perfección sus personajes. El Gran Premio del Jurado en Sundance fue solo el primer paso de una ficción que recorrió medio mundo amasando premios.

El Cairo confidencial, de Tarik Saleh (2017)

Este noir dialogado en árabe y dinka fue una de las grandes sorpresas de su año. Un 2017 inolvidable para el director Tarik Saleh, ya que arrasó en multitud de festivales, entre ellos la Seminci, donde ganó la Espiga de Oro a la mejor película. El Cairo confidencial –título en España de The Nile Hilton Incident— nos sitúa en los albores de la Primavera árabe en Egipto –aunque paradójicamente se rodó en Marruecos— para contarnos una historia de corrupción y, finalmente, redención en el marco de una de las grandes revoluciones sociales del siglo XXI.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Las grandes películas de Sundance 2020

 

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