Intriga a la francesa: sus mejores films

Jalón a jalón seguimos desgranando los recovecos del thriller francés de todos los tiempos. Propuesta de las que bebe un serial como Sospecha, desde el 12 de noviembre en la parrilla de Sundance TV. En esta ocasión, nos centramos en obras donde la intriga resulta fundamental. No es sencillo el filtrado. Y más con un subgénero como el Polar como punta de lanza del noir francés de los sesenta. Directores como H.G. Clouzot, René Clement, Jacques Becker, Jean-Pierre Melville o Claude Chabrol –este último como integrante más oscuro de la Nouvelle vague— han aportado grandes títulos de intriga a la historia del cine. A continuación, le presentamos un programa quíntuple para prepararnos para el gran estreno de este noviembre en el canal.

Las diabólicas, de H.G. Clouzot, 1955

Obra maestra descomunal dirigida por uno de los grandes cineastas del cine galo. Esta adaptación de la novela homónima de Pierre Boileau y Thomas Narcejac es uno de los títulos de culto del cine europeo. Está protagonizada por Simone Signoret, Véra Clouzot y Paul Meurisse. Los tres conforman un triángulo de opresión, poder y venganza que concluirá cuando las dos féminas, esposa y amante de un profesor de colegio, deciden terminar con la vida de este último, un déspota con un enorme historial de vejaciones.

A pleno sol, de René Clement, 1960

Pese a que la traslación de Sydney Pollack de El talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith rebosa seducción –en gran parte gracias a un soberbio Jude Law—, esta adaptación de René Clement es irresistible. También debido a la interpretación (y físico) del mismo personaje que interpreta Law: Philip Greenleaf, en esta ocasión encarnado por un magnético Alain Delon. La puesta en escena de ambas es la misma. A Tom Ripley se le encomienda la misión de encontrar a un joven playboy desaparecido en Italia por orden del padre de este último, un rico hombre de negocios. Una vez allí, Ripley quedará atrapado por el carisma de este bon vivant. Algo que le sumergirá en unos sentimientos de euforia, reflexión y, finalmente, envidia.

El proceso, de Orson Welles, 1962

Orson Wells rodó en Francia y Croacia esta magnífica película de intriga protagonizada por Anthony Perkins, Romy Schneider, Jeanne Moreau y el propio Welles, que traslada el texto de Franz Kafka al celuloide. Todo comienza al amanecer. Un hombre despierta y se encuentra su piso atestado de policías. Acaba de ser detenido por cometer un asesinato que él no recuerda. Más allá de su trama resulta interesante ver a Perkins en un papel tan complejo lejos del Norman Bates en Psicosis (1960). Su interpretación es magnífica, por otra parte.

El confidente, de Jean-Pierre Melville, 1962

El rey del Polar –el noir francés—, Jean-Pierre Melvile, dirige este thriller de intriga protagonizado por Jean-Paul Belmondo, Serge Reggiani y Jean Desailly. El filme nos relata la salida de prisión de Maurice Faugel. Una vez fuera de la cárcel éste asesina por venganza a su amigo Gilbert Varnove. Su siguiente paso será atracar un banco. Para ello contacta con un procurador que le conseguirá todo el material. Sin embargo, y una vez más en su vida, el atraco es un fracaso y Faugel cree que ha sido por culpa de ese conseguidor interpretado por el gran Jean-Paul Belmondo. De este modo, comenzará un nuevo ajuste de cuentas de consecuencias catastróficas.

La mujer infiel, de Claude Chabrol, 1969

Dentro de la Nouvelle Vague y su perímetro artístico se enclava Chabrol, heredero, como Brian De Palma, del cine de Hitchcock que hizo del género un campo de experimentación que nos concedió grandes joyas de la intriga. La mujer infiel es una de ellas. Stéphane Audran, Michel Bouquet, Maurice Ronet y Michel Duchaussoy protagonizan esta fábula sobre los celos y la venganza con un planteamiento de lo más estereotípico: un marido sospecha que su mujer le está siendo infiel y decide contratar a un detective para que la siga. Una vez constatada la traición, el hombre preparará su venganza. Una obra maestra dotada de imágenes potentes y una atmósfera subyugante.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Sospecha: 5 motivos para desconfiar de las relaciones del pasado

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