Las 5 obras indispensables de Gus Van Sant

Nunca es mal momento para lanzar una mirada sobre la figura de uno de los realizadores estadounidenses más interesantes de las últimas tres décadas, el personalísimo Gus Van Sant. Nacido en Kentucky hace 65 años, debutó con Mala noche (1985), una pequeña cinta de temática gay (una de las constantes en su obra) y rodada en blanco y negro, aunque fue el celebrado drama sobre drogodependencia Drugstore Cowboy (1989) el que le consolidó como nombre a seguir. Desde entonces se ha movido con soltura entre el cine vanguardista y el comercial, llegando a emprender un proyecto tan suicida como el de copiar imagen por imagen (y en color) el clásico de Hitchcock con Psycho (1998), filme que fue unánimemente vilipendiado por crítica y público. A continuación recordamos cinco de las obras que mejor resumen el talento de Van Sant.

Mi Idaho privado

Estrenada en 1991, esta cinta independiente se convirtió inmediatamente en título de culto y en toda una abanderada dentro del cine gay. Las trágicas desventuras de Mike, un joven aquejado de narcolepsia, y Scott, el rebelde hijo del alcalde (un rol inspirado en Enrique IV de Shakespeare), dos amigos de Portland que venden sus cuerpos a hombres por dinero, posicionaron al malogrado River Phoenix (ganador del premio al mejor actor en Venecia) y a un Keanu Reeves inmediatamente anterior a incursionar como héroe de acción en Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991), como dos de los intérpretes jóvenes con más futuro de aquellos años.

Todo por un sueño

Después del tropezón creativo que supuso la olvidable Ellas también se deprimen (1993), Van Sant volvió a contar con Matt Dillon tras Drugstore Cowboy en esta peculiar sátira que sirvió para descubrirnos que Nicole Kidman era mucho más que un rostro bonito. Su encarnación de Suzanne Stone, una joven pueblerina obsesionada con la idea de triunfar como presentadora de televisión, comenzando su escalada como mujer del tiempo en una cadena local, es de las que dejan huella y fue recompensada con un Globo de Oro a la mejor actriz en 1995. Toda una femme fatale, de ambición desmedida y talento más bien escaso, que llega a utilizar sus armas de seducción sobre un grupo de estudiantes con los que rueda un documental, para hacerles cómplices de una trama criminal.

El indomable Will Hunting

Sin duda, el mayor éxito comercial del cineasta, así como una de sus películas más premiadas. Con un guion escrito por unos primerizos Matt Damon y Ben Affleck, que fue recompensado con el Óscar, la cinta nos contaba la historia de Will Hunting (interpretado por el propio Damon en el personaje que le convirtió en la estrella que es hoy), un joven rebelde dotado de un cerebro privilegiado para las matemáticas, que se debate entre seguir desperdiciando su vida entre malas compañías y un empleo fácil o seguir los consejos de un sabio profesor (excelente Robin Williams, ganador del Óscar al mejor actor secundario) y sacar provecho de sus excepcionales facultades. Uno de los títulos emblemáticos de los 90.

Elephant

Muy celebrado regreso al cine más experimental de Van Sant después de dos títulos interesantes pero menores como Descubriendo a Forrester (2000) y Gerry (2002), basado en una cruel matanza acometida por dos estudiantes en un instituto de Columbine, que conmocionó a América. Una obra valiente y magnífica, digna de la Palma de Oro en Cannes de 2003 (también ganó a mejor director), capaz de extraer poesía del auténtico horror, empleando actores no profesionales y una narración no lineal en la que se nos muestran las mismas acciones desde diferentes puntos de vista, y planteando encendidos debates sobre el desencanto de la juventud actual, las causas que fomentan la violencia y la facilidad con la que se tiene acceso a las armas de fuego en el país de las barras y estrellas.

Mi nombre es Harvey Milk

Tras continuar incidiendo en el cine más independiente con Last Days (2005) y Paranoid Park (2007), el realizador fichó a un espectacular elenco de actores encabezado por Sean Penn, James Franco, Josh Brolin, Emile Hirsch y Diego Luna, para llevar a la gran pantalla la historia del primer político abiertamente homosexual que ocupó un cargo público en Estados Unidos (fue concejal del ayuntamiento de San Francisco en los 70), luchando por la igualdad y los derechos del colectivo hasta que fue asesinado en 1978. Un biopic emocionante e inspirador, de esos que tanto gustan a la Academia de Hollywood, y que fue galardonado con dos Óscars: mejor actor para un entregado Penn y mejor guion original para Dustin Lance Black, que hizo un estupendo trabajo de documentación, narrando con brío, tanto la faceta humana como la profesional del pionero activista.

Park City, Utah.

El antepenúltimo mohicano.

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