Las mejores películas de catástrofes

2019, entre otras cosas, supuso el surgimiento de la adolescente Greta Thunberg, adalid de la lucha contra el cambio climático que ha hecho de los medios de comunicación sensacionalistas la herramienta para perfecta para entregar un mensaje a la población: nuestro mundo fenece lentamente y no hacemos nada por cambiarlo. Es cuestión de tiempo saber si tener hasta en la sopa a esta activista sueca marcará la diferencia en materia climática. Un par de décadas antes, justo en los 90, lo que proliferaba en las pantallas no eran movimientos individualistas, sino ficciones que, teniendo como patrón la prosa de Julio Verne, anticipaban que la Tierra sería un caos en un futuro cercano. ¿Los motivos? Los había para todos los gustos: desastres naturales, invasiones alienígenas, enfermedades –oh, los zombis—, malas decisiones instrumentales o tecnológicas o algún meteorito de grandes dimensiones. Había de todos y para todos. Autores como Roland Emmerich o Michael Bay utilizaron cualquier pretexto para llevar a la ficción espectaculares contextos apocalípticos con mayor o menor fortuna. Por supuesto, hubo grandes precedentes. Algunos los incluimos en esta selección con lo mejor del género de catástrofes. ¿Con cuál se quedan?

San Francisco (1936), de W.S. Van Dyke

¿Cómo resistirse a Clark Gable? Él es el protagonista de una historia de amor que se consumará justo llega el horror: el terremoto que asoló la ciudad de San Francisco el 18 de abril de 1906, acabando con la vida de más de tres mil personas. Todo un hit de la Metro que consiguió con seis nominaciones al Oscar. Este filme de W.S. Van Dyke –uno de los directores que pasaron con éxito del mudo al sonoro— es el primer gran clásico del género.

La aventura del Poseidón (1972), de Ronald Neame

Ocho nominaciones al Oscar para este largometraje protagonizado por Gene Hackman y Ernest Bognine erigido en una de las propuestas más taquilleras de su año. ¿La historia? Se la pueden imaginar, recuerda levemente a ese choque de cierto trasatlántico que partió de Southampton con un iceberg –sin cuento de amor, ni tabla de madera. Un filme que ha tratado bien el tiempo y que tuvo una revisión no desechable en 2006 dirigida por Wolfgang Petersen y liderada por Kurt Russell.

El coloso en llamas (1974), de John Guillermin

Una reunión de estrellas que dio más titulares por la intrahistoria de su rodaje que por los propios méritos de la película. Steve McQueen, Paul Newman, William Holden, Faye Dunaway, Fred Astaire, Jennifer Jones, Richard Chamberlain, Robert Vaughn y Robert Wagner, nada más y nada menos, conforman el elenco de esta historia sobre la codicia hecha edificio. Un trabajo con momentos de tensión muy logrados pero cuyo principal mérito es tener el mismo plano a dos actorazos como McQueen y Newman. A reivindicar también la carrera de su director, John Guillermin, algo más que un artesano al servicio de los grandes estudios.

Twister (1996), de Jan de Bont

Llegamos a los 90, el período más fructífero para el subgénero. Y lo hacemos con uno de sus estandartes. Dirige otro clásico en estas lides, Jan de Bont, y protagonizan Helen Hunt y el malogrado Bill Paxton. Sus efectos especiales marcaron tendencia por entonces y escondían un guion efectista pero ciertamente pobre –muy de la época, por otra parte— que nos acercaba a un fenómeno atmosférico que ya nos descubriera Judy Garland cuarenta años antes. Cómo no, las secuelas y refritos no tardaron en llegar tras su éxito.

Armageddon (1998), de Michael Bay

Un símbolo del blockbuster noventero. Así podemos calificar a Michael Bay, pionero de su tiempo denostado hoy en día por la teórica fílmica. Más allá del sustrato patriótico, Armageddon es una gran demostración de cine-espectáculo, en donde todo lo sentimental falla –por mucho que Aerosmith se esfuerce—; no, sin embargo, su excelente atmósfera. Precisamente la atmósfera terráquea es lo que tendrá que traspasar el equipo minero comandado por Bruce Willis para desviar la trayectoria de un enorme meteorito que puede acabar con nuestro planeta. ¿Que qué hace un grupo de mineros random en una misión de este calado? No pregunten, son los 90.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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