Las mejores películas de Marilyn Monroe

La semana pasada hablábamos de Natalie Wood y Julia Roberts, dos de los símbolos del celuloide del ayer y del hoy. Hoy presentamos reverencias Al símbolo por excelencia del séptimo arte. Hablamos por supuesto de Marilyn Monroe, una figura que sigue siendo objeto de estudio en la contemporaneidad; por todos los misterios que rodearon su existencia, incógnitas que solo encuentran cierta respuesta en la especulación. Numerosos biógrafos se han acercado a las vivencias de esta diva que luchó como nadie para pasar del anonimato al estrellato. Una vez en lo más alto, brilló con una fuerza inusitada pero también muy rápida fue su caída. Desde sus orígenes hasta su decadencia y muerte, pasando por su auge, desvelan recovecos ocultos de una personalidad fascinante; de una persona hecha a sí misma, el sueño americano hecho carne. Siempre es un placer tenerla en pantalla. Por ello, y aprovechando el aniversario de la premiere de una de sus comedias más célebres, Cómo casarse con un millonario (1953), elegimos los cinco títulos clave de su filmografía. Una trayectoria que desgraciadamente se cortó de raíz y nos privó de una actriz en su madurez que era mucho más que imagen.

Niebla en el alma (Roy Ward Baker, 1952)

Monroe, en su primer papel protagónico, comparte planos con Richard Widmark y Anne Bancroft en este drama con elementos de thriller que adapta la novela homónima de Charlotte Armstrong. Una producción de la Fox que obtuvo una excelente taquilla y que supuso ser el trampolín perfecto para la joven actriz angelina: una cinta comercial donde daba una más que excelente réplica a dos superestrellas.

Niagara (Henry Hathaway, 1953)

Henry Hathaway lo tuvo claro. Explotó el físico de Monroe a través de la cámara como casi ningún otro director. Este fue el reclamo comercial de este thriller con tintes melodramáticos donde la actriz encabezaba un elenco completado por Joseph Cotten, Jean Peters y Max Showalter. Monroe ya era un símbolo para la 20th Century Fox como demuestra esta obra de bella fotografía, a la altura de su protagonista.

La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955)

Siguiendo en el estudio de Los Ángeles, en esta comedia romántica Monroe es la auténtica protagonista. Un producto creado por Billy Wilder para su gloria y físico al que se le despojan de actores conocidos y la cámara se centra por completo en esta vecina que pondrá en jaque a Richard Sherman, un marido bastante poco estricto con sus labores familiares que, en pleno retiro espiritual, tendrá que lidiar con esta mujer caída casi del cielo.

Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959)

Es su mejor película y también su mejor interpretación, donde trasciende el canon que le dio fama y papeles en Hollywood. De nuevo, junto a Billy Wilder. Con Jack Lemmon y Tony Curtis conforma uno de los tríos icono del séptimo arte. Comedia de apariencias ambientada en la Ley Seca que fue candidata a seis Oscar y consiguió tres Globos de Oro, entre ellos el de mejor actriz para Monroe.

Vidas rebeldes (John Huston, 1961)

Magnético drama sobre el sueño americano protagonizado por tres actores que se enfrentaban a una de sus últimas interpretaciones: Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift, que conforman un trío romántico sobre aspiraciones no alcanzadas que desprende una enorme melancolía. Fue la breve constatación de que la madurez de Monroe nos iba a ofrecer a una actriz de carácter y talento.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah

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