Las mejores películas de Nanni Moretti

Existen pocos directores como Nanni Moretti, capaces de contextualizar un período social concreto partiendo de una visión narrativa y estilística inédita. Moretti se salió de los márgenes del neorrealismo italiano para acercar más, si cabe, el foco sobre la sociedad transalpina contemporánea. Desde una pretendida levedad formal, nos ofrecía historias mundanas, de cualquier vecino o vecina romana, dentro de un marco complejo pero definitorio. Pese a que el tiempo, o más bien la actualidad, no están siendo generosos con el autor de Brunico, apartado a una segunda división mediática-popular –sigue siendo punta de lanza en los principales del mundo, como demuestra su selección en la pasada e inédita edición del Festival de Cannes con Tre piani—, debido a justamente las formas de un cine con hálito añejo. Italia ahora es el territorio del barroquismo de Sorrentino o la perspectiva neo-neorrealista de Alice Rohrwacher. No importa, Moretti siempre ha preferido los márgenes, cierta sombra, como les sucede a muchos de personajes. A continuación, y aprovechando el inicio de «Panorama Italia», elegimos cinco filmes con los que iniciarse en su cine.

La misa ha terminado (1985)

Una de sus mejores películas y también una de las más infravaloradas. Oso de Plata en Berlín y nominado a seis David Di Donatello, este filme presenta una de las máximas de su filmografía: el cuestionamiento de la fe. Trata de la crisis de un joven sacerdote que, tras dejar una isla del sur del Italia, retorna a Roma. Allí se encontrará, junto a su familia y amigos, con una realidad cruel que pretenderá cambiar. Está protagonizado por Nanni Moretti, Margarita Lozano y Ferruccio de Ceresa.

Querido diario (1993)

Es su magnum opus; la cinta clave de su carrera. Premio a la mejor dirección en Cannes y triunfadora de los premios del cine italiano de 1994. Película de vocación humanista que, a través de tres episodios ubicados en diferentes coordenadas geográficas, narra la cotidianidad italiana en un agosto cualquiera. ¿Cualquiera? Para Moretti el calendario resulta crucial. A través de pequeñas historias nos sitúa en el momentum de una Italia en pleno cambio.

Abril (1998)

De nuevo por la competición de Cannes pasó este largo que habla, como el resto de su carrera, del propio autor. Esta vez dando un paso adelante y haciéndolo en estilo directo: desnudándose, abriendo sus entrañas para que el espectador conozca filias, fobias, ambiciones y, sobre todo, contradicciones del cineasta. Junto a él, asoma en el metraje el sensacional Silvio Orlando, como visitante recurrente de una vida llena de ansiedad pero sobre todo de inspiración.

La habitación del hijo (2001)

Su último gran éxito. Película ganadora de la Palma de Oro y cinco veces candidata a los European Film Awards. Un duro pero a la vez lúcido y cercano retrato sobre la pérdida. La que experimenta una familia acomodada de forma repentina. Un relato precioso que nos presenta a un Moretti en plena madurez. El reparto está conformado por Nanni Moretti, Laura Morante, Jasmine Trinca –el gran descubrimiento del filme—, Giuseppe Sanfelice y Silvio Orlando.

Habemus papam (2011)

Echamos, justamente, aquí de menos al Silvio Orlando que hemos visto en la serie de HBO The Young Pope. Con este estupendo filme nos adentramos en el proceso selectivo en el Cónclave. La elección de un nuevo Papa se vuelve una tarea ardua. Una vez lograda parece que el elegido no se siente con fuerzas, por ello el Vaticano buscará ayuda externa –que no divina— para que éste dé un paso adelante. Estamos ante una cinta que abre una etapa más modesta en el cine de Moretti, cuyo valor se halla en los detalles.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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