Las mejores películas de Robert Rossen

Se cumplen 54 años de la muerte de uno de los grandes cineastas del cine estadounidense. Con ella, y a una edad muy temprana (57), llegó el final de una carrera que nos dejó grandes películas pero también proyectos que no pudieron consolidarse. La Caza de Brujas –Rossen era abiertamente comunista— imposibilitó el florecimiento de una filmografía esencial para entender el cine norteamericano de los años 40 y 50. Su legado está compuesto por tan solo 10 películas, sin embargo, su influencia, pese al malditismo que acompaña a su apellido, sigue vigente. A continuación, les presentamos las que, a nuestro juicio, son las cinco mejores películas del director.

Johnny O’Clock (1947)

Ejercicio de noir protagonizado por Dick Powell, Evelyn Keyes y Lee J. Cobb que narra las pesquisas de un agente de policía que sospecha de Johnny O’Clock, el regente de un casino en la bancarrota, como posible autor del asesinato de un prestigioso jugador. Un trabajo elevado por la excelente fotografía en blanco y negro de Burnett Guffey y que subraya la pericia directoral de Rossen en la que era su primera oportunidad tras la cámara.

Cuerpo y alma (1947)

Rodada y estrenada el mismo año que su ópera prima, fue su primer gran éxito mediático, que le deparó tres nominaciones al Oscar, de las que consiguió el relativo a mejor edición. Rossen se aleja del cine negro para abordar este drama pugilístico que roza algunas de las obsesiones de su anterior filme: la corrupción y el estancamiento de la sociedad estadounidense. John Garfield y Lilli Palmer son sus protagonistas.

El político (1949)

All the King’s Men es la mejor película sobre política de la historia. De cómo un hombre honesto se corrompe una vez alcanza el cargo de gobernador. Broderick Crawford, Mercedes McCambridge y John Ireland son los intérpretes de esta adaptación a la gran pantalla de la novela ganadora del Pulitzer Todos los hombres del rey, de Robert Penn Warren. Ganó tres premios Oscar, entre ellos el de mejor película, en 1949.

El buscavidas (1961)

Al igual la anterior, obra maestra incontestable. Es imposible mentar a Rossen sin pensar en Paul Newman. Él es el protagonista de la historia de un perdedor que vaga por los sótanos de la ciudad, desplumando, taco en mano, a todo el que ose desafiarle. Todo cambia cuando se enfrenta por primera vez al macho-alfa, el «Gordo de Minnesota», un legendario jugador de billar. Tanto Jack Gleason como Newman están increíbles en este dibujo de la Norteamérica underground que esconde una historia de amor dolorosa.

Lilith (1964)

Warren Beatty y Jean Seberg protagonizan la última película de Rossen, dos años antes de su fallecimiento. Una historia que nos traslada a las lindes de la cordura y que narra el encuentro entre un veterano de guerra que regresa a su ciudad natal para trabajar como terapeuta con una joven esquizofrénica. Un filme de interpretaciones memorables que confirmaba el talento de un cineasta todoterreno, capaz de alcanzar la brillantez en cualquier género.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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