Las mejores películas ganadoras del Globo de Cristal de Karlovy Vary

Julio en términos cinematográficos es sinónimo de Karlovy Vary. En la pequeña ciudad-balneario se celebra a comienzos del séptimo mes uno de los festivales más longevos y prestigiosos de Europa. Un certamen que, como otros eventos, ha vivido una evolución ligada a la historia de su país. De esta manera, se distinguen dos etapas de esta meca para el cine de Europa del Este: la primera, marcada por el Comunismo imperante; la segunda, tras la Revolución de Terciopelo, que terminó en 1989 con el monopolio político y la secesión y desligadura de la R. Checa y Eslovaquia de lo que antes se conocía como Checoslovaquia.

Con la caída de los comunistas se inició una lenta pero evidente apertura de miras del KVIFF. Y lo que antaño era el bastión para el cine fiel al régimen, se erigió en un evento de carácter internacional. Un lugar de reunión para cines de diferentes latitudes sin olvidar ni sus raíces ni su pasado. Es por ello que podemos ver tanto en su sección oficial como, principalmente, en East of the West, su segundo apartado en importancia, producciones facturadas en Europa Oriental y los Balcanes, con notable relevancia, no podría ser de otra forma, para la factoría local.

Así, Karlovy Vary ha ido ganando cada vez más relevancia en el circuito internacional, compartiendo categoría en la FIAPF con festivales como Cannes, Venecia, Berlín o San Sebastián. Como les ha ocurrido a sus homólogos franceses, esta edición, que debía ser la número cincuenta y cinco, se ha suspendido debido a la pandemia. Una entrega que se ha pospuesto para 2021.

A continuación, elegimos las cinco mejores películas ganadoras de su máximo galardón: el Globo de Cristal. Una selección para homenajear a una de las plazas fílmicas más interesantes del viejo continente.

Kes (Ken Loach, 1970)

Ya os hablamos de ella hace dos semanas, coincidiendo con el aniversario de su autor, Ken Loach. Segunda película en su filmografía y primer gran éxito, cuya génesis se inició en la extinta Checoslovaquia. Es la historia de amistad entre un niño desamparado por su entorno y un halcón. Una de las obras más entrañables del director de Nuneaton, estandarte del Free Cinema. Un cine hoy en día denostado por la masa pública pero que contienen elementos y mensajes muy interesantes.

Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001)

Como les ocurre a otras cintas populares como Cinema Paradiso o La vida es bella, una obra que ha caído en desgracia para las nuevas generaciones. Puede que por su enorme carga de edulcorante –el público acaba odiando a las feel-good-movies— y por la particular impronta de su director, Jean-Pierre Jeunet. Este cuento romántico protagonizado por una soberbia Audrey Tautou, complementado por la hipnótica partitura de Yann Tiersen, sigue siendo uno de esos filmes que atraen al espectador al sofá sea cual sea su hora de emisión.

Terriblemente feliz (Henrik Ruben Genz, 2008)

Con su tercera película el noruego Henrik Ruben Genz se impuso en la capital de Karlsbad. Terriblemente feliz es un thriller criminal protagonizado por Jakob Cedergren –el protagonista de la estupenda The Guilty— que nos acerca las vivencias de un policía al que le costará adaptarse a su nuevo destino, un barrio conflictivo donde no impera norma alguna. Una propuesta visualmente tosca –muy en la línea de las primeras películas de Nicolas Winding Refn— e impregnada de un humor negro notable. A partir de ella, Genz se instaló en el subgénero con trabajos menores que han recorrido secciones paralelas de los diferentes grandes festivales.

Corn Island (George Ovashvili, 2014)

El cineasta georgiano George Ovashvili es un habitual de la Competición del KVIFF. Logró el máximo galardón en 2014 con la que es, hasta el momento, su mejor película. Una cinta de vocación humanista que describe la confrontación del hombre con la naturaleza en la frontera de una guerra civil. Ecos de Kurosawa y Tarkovski para esta cinta modesta que deja huella. Su triunfo en Karlovy Vary le abrió las puertas de la distribución en España.

Little Crusader (Václav Kadrnka, 2017)

Y de una película estrenada en nuestro país a otra que solo pudo verse en un par de festivales: Sevilla y Filmadrid. Un filme de otro tiempo, despojado de cualquier adorno visual y donde la cámara sigue, y a veces persigue, a un señor feudal que va detrás de su joven hijo, que ha huido de su hogar buscando embarcarse en Italia con destino a las Cruzadas. Un trabajo hermoso, anacrónico, como decíamos, que descubre a un talento en ciernes del cine checo. Una ruptura con el habitual modelo televisivo de la nación centroeuropea.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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