Lo mejor de Sundance ‘90 – Reservoir dogs vs. Buffalo ‘66

Llegamos a la tercera entrega en nuestra búsqueda de lo mejor del Festival de Sundance de la década de los 90 y hoy asoma uno de los grandes pesos pesados del cine independiente: Quentin Tarantino. El director presentó su ópera prima en 1992 en Park City y, aunque ese año no logró ganar el Gran Premio del Jurado, dejó una gran impronta entre la crítica y el público. ¿Se irá de nuevo sin premio en nuestra particular competición?

Reservoir dogs, de Quentin Tarantino

De qué va: Una banda organizada se prepara para un importante atraco. Todo parece bien planeado… pero antes de que suene la alarma, la policía ya está allí. ¿Qué ha pasado? Los que consiguen escapar de la emboscada se reúnen en una vieja nave para analizar la situación.

Puntos fuertes: que la primera escena de tu primera película sea capaz de condensar tu estilo y la forma que tienes de ver el cine solo está al alcance de unos pocos. La escena del bar con la que se abre Reservoir dogs es toda una declaración de intenciones, con sus largas y trasnochadas digresiones y su gusto por las referencias de la cultura pop. A lo largo del metraje irá exponiendo todas las explosiones de violencia y su peculiar gusto musical. Un guion perfecto e ingenioso, una puesta en escena milimetrada, una banda sonora estimulante… pero si nos tenemos que quedar solo con un elemento que hace que la película sea muy grande es su estructura. Reservoir dogs es una película de montaje: su manera de (des)ordenar los hechos es lo que la convierte en un rompecabezas delirante y una de las películas más vanguardistas y rompedoras del cine independiente norteamericnao.

Puntos débiles: algunos apuntan que, entre tantos esfuerzos de estilo y con unos diálogos tan estirados, queda poca chicha debajo. Aunque puede que eso, más que una crítica a la película sea un comentario común de los críticos del cine de Tarantino.

Buffalo ’66, de Vincent Gallo

De qué va: Billy Brown acaba de salir de la cárcel tras 5 años, pero sus padres no saben nada: les ha dicho que estaba trabajando para el gobierno y que está casado con una preciosa joven. Para que el engaño salga bien, rapta a Layla para que se haga pasar por su esposa.

Puntos fuertes: Buffalo ‘66 tiene quizás el reparto más interesante del indie norteamericano de los 90: Mickey Rourke, Angelica Houston, Ben Gazzara o Rosanna Arquette secundan a los dos protagonistas, Vincent Gallo y Cristina Ricci. Todos están estupendos, pero quizás la candidez y el desparpajo de Ricci deslumbran por encima de todos. Es una película con un puñado de actores en la cúspide de su oficio que interpretan a personajes que se enfrentan a enredos entre lo gracioso y lo ridículo y diálogos chispeantes que funcionan con la precisión de un reloj suizo. Todo para redondear una película que, tras su aparente comicidad, encierra una crítica ácida y desoladora del estilo de vida norteamericana.

Puntos débiles: la dirección de Gallo es en ocasiones errática. Tiene ideas, destellos de puesta en escena interesantes, pero no acaba de cimentarlos. Se adivina un director en potencia al que le falta pulir su estilo (algo que, por el contrario, nunca llegó a conseguir).

VEREDICTO: Mucho tendrían que torcerse las cosas para que una obra maestra como Reservoir dogs no pasara de la primera ronda. Y aunque el debut de Gallo no es nada desdeñable, la garra de Tarantino queda muy por encima.

El antepenúltimo mohicano.

Park City, Utah.

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