Max von Sydow: sus mejores películas

La semana pasada nos despertábamos con la noticia del fallecimiento de Max von Sydow, uno de los últimos grandes clásicos de la interpretación cinematográfica europea. Un rostro, tremendamente familiar, que portaba señales de una vejez anticipada que, en la ficción, se extendió más allá del tiempo. Sesenta años de carrera y una filmografía plagada de todo tipo de títulos son el legado de un actor único que encontró a Ingmar Bergman como eje de su dilatada trayectoria.

Nuestro compañero Aarón Rodríguez Serrano, en su texto «Trataré de recordar todo lo que hemos hablado», le brinda un merecido homenaje a uno de los nombres propios de la historia del cine del viejo continente: «Max von Sydow, fantaseábamos, podía no morir nunca y seguir siendo ese mismo rostro venerable, sabio, ligeramente gélido pero siempre apasionante que venía llenando las páginas de nuestra cinefilia desde hace décadas. Max von Sydow, de hecho, parecía que había detenido el tiempo en sus interpretaciones y que su colección de hombres maduros situados en el margen de la tragedia se seguiría multiplicando, que nos sobreviviría, que siempre se encontraría disponible».

A continuación, elegimos cinco títulos que, por diferentes razones, estarán siempre asociados al intérprete de Lund.

El séptimo sello (1957), de Ingmar Bergman

Probablemente, su película más conocida. Tras un par de roles secundarios en filmes de Alf Sjoberg, y ser rechazado por el propio Bergman en una audición para Prisión (1949), Von Sydow colaboró con el maestro de Uppsala en 1957 con Fresas salvajes y, sobre todo, El séptimo sello, su primer papel protagonista, el de Antonius Block, un caballero medieval que retorna de Tierra Santa con la Peste Negra asolando Europa. Un trabajo erigido símbolo del cine de autor.

El manantial de la doncella (1960), de Ingmar Bergman

Hablar de obra maestra en el cine de Bergman es un principio recurrente. De nuevo, en la Edad Media está ambientado este filme sobre la venganza y la religión en la que Von Sydow da cuerpo al personaje principal, el rey Töre, un hombre que, tras mandar a su hija Karin a realizar una ofrenda al bosque, y esta encontrarse con unos aparentemente afables campesinos, se verá sumergido en una encrucijada que va más allá de la justicia. Una cinta que ganó el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa.

Los comulgantes (1963), de Ingmar Bergman

Max Von Sydow encarna a Jonas Persson, un campesino que pedirá ayuda a Thomas (Gunnar Björnstrand), un pastor en plena crisis de fe que se verá incapaz de responder antes las dudas y plegarias de su coterráneo. Los comulgantes es un filme descomunal que abre una etapa de mayor calado existencialista de su autor. Una obra capital en el género que sigue manteniendo una enorme influencia sobre corrientes ideológicas y filosóficas.

El exorcista (1973), de William Friedkin

Dejamos a un lado el binomio Von Sydow-Bergman y nos adentramos en uno de los largometrajes de mayor impacto en la historia del cine. El shock fue tal en su estreno, que podemos hablar de que inició una nueva etapa en el cine de terror. Von Sydow caracteriza al padre Merrin, un clérigo que deberá salvaguardar a una joven presa interiormente de una peligrosa y desconocida entidad. Sin duda, uno de los papeles más reconocidos del actor, que lo convirtió en un activo importante dentro del cine estadounidense –normalmente en roles secundarios.

Evasión o victoria (1981), de John Huston.

Finalizamos no con su mejor película, ni de lejos, pero si con una que demostraba la gran capacidad del actor sueco para insuflar humanidad a todos sus personajes. No nos malentiendan, este problemático filme de John Huston es uno de los grandes clásicos de la epopeya deportiva. En él, Von Sydow, interpreta al Mayor Karl Von Steiner, un despiadado oficial que acabará sucumbiendo ante la magia de la épica. No podía ser de otra forma, con Pelé ante sus ojos.

El antepenúltimo mohicano
Park City, Utah.

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