Nombres propios del Festival de San Sebastián 2020

El pasado sábado concluyó la edición más atípica del Donostia Zinemaldia, el festival cinematográfico más importante que se celebra en España. Lo ha hecho con la satisfacción de una excelente organización, que se ha adaptado a la llamada Nueva normalidad, con pases para la prensa y el público bastante ordenados, que han permitido que se desarrollara con tranquilidad una entrega que ha cumplido con lo prometido de antemano. La caída de Cannes este 2020 le ha permitido al equipo de José Luis Rebordinos confeccionar una sección oficial de calidad, en la que han destacado, precisamente, los títulos marcados con el logo del gigante francés. Uno de ellos, además, se ha alzado como gran ganador de la 68ª entrega: el filme georgiano Beginning. Una obra que ha congregado tanto a detractores como a seguidores, y que cuenta con un inmenso aparato visual pero una narrativa e imágenes que difícilmente tendrán al público más convencional de su lado. Su protagonismo en el cuadro de honor del festival, con hasta cuatro premios –incluido la Concha de Oro— se ha unido a la polémica que brota de su historia –en la que hay espacio para una violencia indigerible. No ha sido ni la única polémica ni la única protagonista de un certamen que ha salvado los muebles como hiciera Venecia, y que ejerce una enorme influencia en un sector ávido de ilusión. A continuación, repasamos esta edición desde sus cinco nombres propios con el deseo de que el año que viene todo se parezca a 2019.

Dea Kulumbegashvili, directora y guionista de Beginning

Mejor película, mejor dirección, mejor actriz y mejor guion. Cuatro premios que se unen al FIPRESCI conseguido en Toronto. ¿Estamos ante la sensación del año en el circuito? Probablemente. Cannes ya lo sugirió en la selección de títulos que publicó en junio. Esta cinta georgiana dirigida por la jovencísima Dea Kulumbegashvili narra la caída emocional de Yana, esposa de un líder de un asentamiento de testigos de Jehová que es atacado por un grupo extremista. En Beginning nos vamos a encontrar planos primorosos pero también el paradigma de las nuevas tendencias narrativas dentro del cine de autoría. Filme polarizante con escaso recorrido comercial.

Viggo Mortensen, Premio Donostia

Uno de los grandes actores de este siglo convertido ahora en director con Falling. No puede haber premio Donostia más merecido para este intérprete neoyorquino con influencias nórdicas y argentinas que ha sabido ganarse el corazón del público. Este hincha acérrimo de San Lorenzo comenzó tarde en el oficio pero logró acelerar a tiempo. Si nos preguntan cuál es el mejor Mortensen visto lo tendríamos claro –fuera careta indie—: Aragorn, el montaraz, el héroe inesperado más esperado que nunca de El señor de los anillos de Peter Jackson.

Maite Alberdi, directora de El agente topo

Una de las revelaciones del festival a la que le auguramos un largo recorrido por la temporada de premios. La documentalista chilena Maite Alberdi firma esta historia de espías modestos llena de encanto, humor y emoción. Sundance ya anticipó la acogida a este filme que tiene, por suerte, distribución española. Es el cuarto largo en el formato documental de esta joven directora. Apunten su nombre.

Chloé Zhao, directora de Nomadland

Mucho más conocida, pese a que se mueve dentro del circuito independiente es Chloé Zhao. Con su segunda película, The Rider, ganó la Quincena de Realizadores y consiguió el beneplácito del público gracias a su sensibilidad a la hora de dibujar los márgenes del Estados Unidos más profundo. Con su tercer largo permanece en los mismos ambientes pero buscando mayor profundidad siguiendo los pasos de la protagonista de Nomadland, caracterizada por una sensacional Frances McDormand. León de Oro de Venecia, Premio del público en Toronto y excelentes sensaciones recogidas en la capital donostiarra. Estamos ante la gran favorita al Oscar a mejor película.

Eugéne Green, la polémica del SSIFF

Cerramos este listado con la mala noticia de esta edición: la expulsión del cineasta Eugéne Green tras quitarse la mascarilla en plena proyección de su propio filme, Atarrabi & Mikelats, encuadrado extrañamente en una sección marginal, Zinemira. Un hecho bastante insólito ya que estamos hablando de uno de los grandes de la dirección contemporánea. La pregunta que nos hacemos es si esto hubiera pasado con algunas de las estrellas que pisaron el Kursaal. En cualquier caso, es una lástima ya que emborrona una edición ejemplar pese a las circunstancias.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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