Por el aniversario del “Jueves Negro”, 5 películas sobre la Gran Depresión

El 24 de octubre de 1929, que caía en jueves, se produjo el fulgurante desplome de la Bolsa de Nueva York, lo que inició un pánico bancario sin precedentes que condujo a un derrumbe de la economía americana conocido como la Gran Depresión. Grabada a fuego en el inconsciente colectivo de Estados Unidos, esta época de penurias ha inspirado a muchos directores a lo largo de la historia. Para seguir recordando tan terrible fecha, escogemos 5 películas ambientadas en la época.

Las uvas de la ira, de John Ford (1940)

Adaptación de la laureada novela de John Steinbeck, se centra en las desventuras de una humilde familia del Medio Oeste que, como tantas otras durante la Gran Depresión, ha perdido sus tierras y su casa y se ve obligada a emigrar hacia California en busca de un futuro. Oda a la dignidad de los desfavorecidos y a la solidaridad humana, Ford construye un drama realista y tenso, que trata con tanta honestidad como delicadeza la miseria, y que dirige una mirada muy crítica hacia su sociedad.

Los viajes de Sullivan, de Preston Sturges (1941)

Pero si de películas perfectas hablamos, pocas hay como esta, que logra la difícil pirueta de llevar a cabo una comedia inteligente y sutil en el nada divertido contexto de la Gran Depresión. Y es que la historia de Sullivan (Joel McCrea), un director de filmes escapistas que decide dar un giro radical a su carrera y apostar por retratar su dura realidad social, para lo que se disfraza de indigente, es un canto cargado de lucidez al poder de la risa, que nos permite sobrevivir en los momentos más oscuros de nuestras vidas.

Luna de papel, de Peter Bogdanovich (1973)

El cinéfilo irredento que es Bogdanovich hizo su particular homenaje a las películas de la Gran Depresión con esta exquisita comedia dramática, centrada en el pícaro Moses (Ryan O’Neal), que se dedica a estafar a viudas, y en su relación con Addie (Tatum O’Neal), hija de una examante suya que afirma que Moses es el padre. Con una estructura de road movie, el filme resulta ácido pero también conmovedor, gracias a la inolvidable interpretación de Tatum, que le valió un Oscar a Mejor Secundaria con solo 10 años.

Oh Brother!, de Joel y Ethan Coen (2000)

Mezcla explosiva entre los dramas ambientados en la Gran Depresión, Los viajes de Sullivan, el género musical y La Odisea, los hermanos Coen llevaron a cabo una de sus películas más personales, con un George Clooney demostrando que había nacido para la comedia. El resultado es un filme de tintes oníricos y surreales, divertidísimo y también absurdo, profundamente posmoderno, que se posiciona del lado de los perdedores, los estafadores, los soñadores y, en definitiva, todos aquellos que se rebelan contra el orden establecido.

Dogville, de Lars von Trier (2003)

Una de las mejores películas de la pasada década, Von Trier reduce a mínimos la ambientación de la obra para darle un aire de fábula abstracta, pues lo que le interesa es retratar Estados Unidos mediante las pulsiones de los personajes que aparecen en pantalla, verdaderos emblemas de tipos morales. La historia de la joven Grace (Nicole Kidman), que llega a un pueblo de Colorado en plena Gran Depresión en busca de cobijo, huyendo de una banda de gánsteres, es una metáfora ácida e inclemente sobre las relaciones entre América y el resto del mundo.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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