Repasamos la nueva edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano

Desde 1979 se celebra en la capital de Cuba un festival de cine que, con la intención de dar visibilidad al cine latinoamericano y caribeño, y en la estela de lo que hicieron pasadas ediciones del Festival de Viña del Mar, de Mérida y de Caracas, ha dejado de lado su denominación localista (Festival de Cine de La Habana) para abrazar el componente continental y multinacional del evento. En esta 41.ª edición hacemos un repaso de algunas de las propuestas más interesantes del mismo.

Los sonámbulos, de Paula Hernández (2019)

Una familia se reúne en la casa de campo de la matriarca, la abuela Memé (Marilu Marini), y pronto se evidencia una tensión subyacente que va incrementándose conforme avanza el fin de semana. Con buen pulso, la autora argentina traza una crítica de costumbres que reboza con notas de tenebrismo, casi de terror, para evidenciar así el hecho de que los secretos más oscuros se ocultan en el seno de la que es la institución sobre la que se cimienta la sociedad burguesa.

Las buenas intenciones, de Ana García Blaya (2019)

Ópera prima de su realizadora, estamos ante una obra tan sincera como conmovedora, que mezcla, con encomiable naturalidad, el drama y la comedia. Ambientada en los años 90, se centra en la disfuncional relación entre Gustavo (Javier Drolas), un inmaduro divorciado, y su hija mayor, Amanda (Amanda Minujin). Oda a la música, a la adolescencia y a los padres bienintencionados pero torpes, cuenta con claros elementos autobiográficos.

Un rubio, de Marco Berger (2019)

En la línea de otros trabajos de su director, este filme traza un recorrido desde la amistad hasta la seducción en el ámbito de las relaciones masculinas, pero a diferencia de películas como Plan B (2009) o Taekwondo (2016), aquí no hay espacio para la comedia, sino que Berger reflexiona con sensibilidad y delicadeza sobre las emociones de sus protagonistas, que esconden bajo su dura apariencia una honda fragilidad.

El guardián de la memoria, de Marcela Arteaga (2019)

Imprescindible documental que se centra en la figura de Carlos Spector, un abogado de inmigración de Texas, cuya actividad diaria es una lucha denodada para que obtengan el estatus de refugiados aquellos mexicanos que marchan a Estados Unidos huyendo de la sistemática violencia que padece el país, la cual es tristemente consentida o aun amparada por sus instituciones.

Los buscadores, de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori (2019)

Los autores de 7 cajas (2012) regresan con una nueva incursión en el género de aventuras juveniles de tono realista y dramático mediante la historia de Manu (Tomás Arredondo), un chaval de extracción humilde que descubre lo que parece un mapa del tesoro del legendario alijo de joyas escondido en Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza, y pronto se pone a buscarlo con la ayuda de sus amigos.

Muralla, de Gory Patiño (2018)

Seleccionado para representar en los Oscars a Bolivia, se trata de un thriller cargado de violencia y suspense sobre su atormentado protagonista, una estrella de fútbol venida a menos, que, en un intento desesperado de salvar a su hijo enfermo, para costearle una carísima operación vende a una niña a una red de trata de blancas. Pero el castigo, la culpa y la búsqueda de redención marcarán a partir de entonces su destino.

Yo necesito amor, de Pepe Valle (2019)

Mirada feminista sobre la maternidad en América Latina, narra las desventuras de Arcelia (Diana Sedano), una madre soltera, que, harta de estar sola, busca relaciones estables donde puede: mediante encuentros fortuitos, en Internet, recuperando parejas pasadas… Pero nada parece funcionar, y cada vez más siente que el obstáculo para su felicidad es su hijo.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Algunas de las propuestas más interesantes de la edición del Festival de Turín de este año

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