Seleccionamos 5 películas otoñales, la estación más melancólica

Se inicia en el hemisferio norte el otoño, una estación cuya belleza decadente ha inspirado a los artistas desde tiempos inmemoriales. En SundanceTV te hacemos una selección de algunas de las mejores películas que, por temática o ambientación, se hallan vinculadas a la época del año ideal para románticos incurables.

Otoño tardío, de Yasujirô Ozu (1960)

Adaptación de la novela de Ton Satomi, se trata de la antepenúltima película del maestro japonés, donde redunda en todas sus obsesiones temáticas y visuales. Con una fotografía en color de tonos grises, construye un nuevo relato sobre las relaciones familiares, la soledad y la inevitabilidad del paso del tiempo, esta vez con notas feministas, al centrarse en la historia de Akiko (Setsuko Hará) y Ayako (Yôko Tsukasa), madre e hija respectivamente, cuyo entorno, que cree que le ha llegado la edad a Ayako de casarse, trata de esposar también a la viuda Akiko. Obra sutil, bella y melancólica, como una puesta de sol otoñal.

Septiembre, de Woody Allen (1987)

Una de las películas más tristes del realizador neoyorquino, transcurre íntegramente en el interior de una casa de campo durante los últimos días de agosto, y se centra en las relaciones de los personajes que la habitan. Con ecos de Ibsen y Chéjov, el excelente guion de Allen se plasma mediante una apuesta visual muy cercana a Bergman, donde predominan los primeros planos y una fotografía de tonos ocres, netamente otoñales, plagada asimismo de claroscuros. No es recomendable verla si se está mínimamente desanimado.

El club de los poetas muertos, de Peter Weir (1989)

Ambientada desde el inicio del curso escolar hasta las vacaciones navideñas en un internado masculino de alto copete de Nueva Inglaterra, la película transpira, en sus imágenes granates y doradas, la atmósfera otoñal de los bosques de Vermont, además de teñirla con un deje de melancolía. Y es que la historia de un grupo de amigos que deciden pensar por sí mismos, inspirados por el ejemplo del nuevo profesor de literatura, John Keating (Robin Williams), es en apariencia la de una derrota. Pero la dignidad, la sensibilidad y el valor son cualidades que nacen, precisamente, en los momentos más amargos. Todo un clásico del cine sobre la enseñanza.

Cuento de otoño, de Éric Rohmer (1998)

Cierre de la tetralogía del maestro francés inspirada en las estaciones del año, esta última entrega guarda muchísimos puntos en común con sus predecesoras –y, de hecho, con buena parte de la obra de Rohmer–, al contar, mediante una trama mínima y un estilo aparentemente sencillo y desliñado, grandes temas de la condición humana. Ambientada en los viñedos otoñales que posee en la Provenza una de las protagonistas, Magali (Béatrice Romand), contra todo pronóstico su poso de tristeza se salda con una reflexión serena y luminosa sobre la necesidad de vivir la vida al máximo y aprovechar en presente cuanto esta nos ofrece.

Lejos del cielo, de Todd Haynes (2002)

Prodigioso melodrama que bebe abiertamente de Douglas Sirk, su punto de partida se halla en el otoño de 1957, y todo cuanto acontecerá a continuación rebosa la contenida desesperación que encarna esta estación, desde una trama que evidencia el vacío y la soledad de una vida aparentemente perfecta, hasta la fotografía de tonos pardos y cobrizos de Edward Lachman, pasando por la partitura de Elmer Bernstein (en su último trabajo). Una indagación, exuberante y conmovedora, del lado oscuro del sueño americano.

 

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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