El arte del thriller psicológico: sus mejores películas

Directores como Robert Eggers (La bruja), Ari Aster (Midsommar), Mike Flanagan (Doctor Sueño) o Jordan Peele (Déjame salir), entre otros, han devuelto, por todo lo alto –nunca mejor dicho, ya que abanderan una corriente del género denominada «elevated horror»– el brillo al thriller psicológico. Nunca ha dejado de estar de moda. Siempre limítrofe con el terror puro –véase, en los casos más recientes, la saga Expediente Warren dirigida por James Wan—, este subgénero ha sido el reflejo de las tendencias cinematográficas imperantes. Un cine que trasciende los sustos de manual, la música extradiegética evidente y los habituales chirridos de puertas y ventanas. Un ejemplo fundamental, casi paradigmático, podría ser El sexto sentido de M. Night Shyamalan, una de las cumbres que cambió las reglas del juego a comienzos del nuevo milenio.

A continuación, coincidiendo con el estreno de Sospecha en SundanceTV, elegimos los thrillers psicológicos clave para un fin de semana de manta y abrazo.

El resplandor (Stanley Kubrick, 1980)

Qué podemos decir, es una de las grandes películas de la historia. Su irrupción en taquilla produjo una enorme estupefacción en la platea. Un filme de imágenes poderosas –no podía ser de otra forma siendo dirigida por Stanley Kubrick—, que se arraigan en nuestra mente para siempre. Su secuela, la mentada Doctor Sueño, pese a no acercarse a la calidad del trabajo de Kubrick, mantiene algo esencial: su atmósfera. Existen pocas películas de este calado.

El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991)

Una aseveración extrapolable a la obra maestra de Jonathan Demme, ganadora del Oscar a mejor película en 1992. Un largometraje que nos presenta a uno de los baluartes del género: Hannibal Lecter, cuya proyección en el audiovisual nos ha dejado varias películas y una excelente serie de televisión –protagonizada por un soberbio Mads Mikkelsen. El duelo interpretativo entre Jodie Foster y Anthony Hopkins es uno de los hitos de su década.

Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010)

Ya adentrados en el nuevo milenio, ponemos nuestra mirada sobre la filmografía de Darren Aronofsky y su título más celebrado. La historia de aspiraciones y ambiciones de una bailarina clásica –protagonizada por una notable Natalie Portman— se erigió en uno de los filmes más representativos de su año –fue nominado a cinco Oscar, entre ellos el de mejor película. Una obra llena de recovecos que, como las anteriores, hipnotiza desde su atmósfera, llevando al espectador a un limbo donde no se distingue lo real de lo onírico.

La doncella (Park Chan-wook, 2016)

Una de las propuestas más infravaloradas de los últimos años de uno de los grandes directores contemporáneos: el surcoreano Park Chan-wook. En este thriller donde el erotismo juega un papel elemental la clave se halla en la excelente ambientación. Un diseño de producción que envuelve a un filme que es toda una caja de sorpresas. La poderosa dirección de fotografía nos sumerge en una obra de sensaciones, en la que destaca una fascinante Kim Min-hee, musa (y pareja) del gran Hong Sang-soo.

Déjame salir (Jordan Peele, 2017)

Concluimos con una de las cintas que dan lustre al «elevated horror». Uno de los aspectos más interesantes del filme de Peele es cómo aúna mística, humor y crítica social en este trabajo de vocación popular que supuso un enorme impacto en su estreno. -fue nominada al Oscar a mejor película, algo impensable cuando arribó a las carteleras estadounidenses casi un año antes.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Sospecha: 5 motivos para desconfiar de las relaciones del pasado

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