James Cagney: sus mejores interpretaciones

Para este neoyorquino nacido en el Lower East Side en 1899 hacer de tipo duro era algo sencillo. Su padre, aparte de irlandés, fue boxeador amateur, y su abuelo materno era un capitán de barco noruego. Llevaba, por tanto, en los genes esa naturaleza combativa e irascible que, años más tarde, definiría a muchos de los papeles que encarnó. Es probable que Cagney, uno de los baluartes del cine negro de los años 30 y 40, no forme parte de esa pléyade de superintérpretes que todos recitaríamos a pies juntillas y que conformaron la edad de oro de Hollywood. Su perfil era otro, más alejado del star-system, algo que se tradujo en quedarse en ocasiones fuera del radar para los académicos. Solo consiguió dos nominaciones al Oscar –por Ángeles con las caras sucias (1939) y Yanqui Dandy (1943)—; consiguió una –por el último filme. Se antojan unos números escasos para uno de los actores más prolíficos de su época, que le devolvió el contraplano como pocos a los grandes de su generación, ya fuera como principal, ya fuera como secundario. Cagney falleció en 1986, dejando a una esposa –con la que se mantuvo toda su vida— y una carrera formidable atrás. En SundanceTV, aprovechando la efeméride del aniversario de su nacimiento, elegimos sus, a nuestro juicio, mejores películas. Para pasar una semana disfrutando de los bajos fondos neoyorquinos.

Enemigo público, 1931

Brillante muestra de cine negro que fue nominada al Oscar a mejor guion. Cagney brilla con un personaje oscuro y complejo: el de un gánster hecho a sí mismo y que desde muy joven encontró en el crimen la salida. Sin embargo, en su pasado hay una rémora que no puede soltar: la relación con su madre, la única a la persona a la que ama, y que le confronta con su hermano mayor: el antagonista a su personaje, un soldado recto, de currículum impecable y comprometido con los más débiles. Jean Harlow y Edward Woods los encarnan respectivamente dando réplica a un Cagney colosal. El filme lo dirigió William A. Wellman.

Ángeles con caras sucias, 1938

Primera candidatura al Oscar para Cagney en este thriller que parte de un planteamiento tocado en numerosas ocasiones: en un ambiente deprimido, dos amigos crecen bajo la tutela de un sacerdote del barrio. Un entorno que les marcó de forma muy diferente: uno se convirtió en gánster, el otro en sacerdote. Por desgracia para el segundo, volverán a cruzar sus pasos en la etapa adulta. En esta película de Michael Curtiz, Cagney comparte planos con Pat O’Brien y, sobre todo, con un magnífico Humphrey Bogart. No se pierdan este largometraje, es una obra maestra del género.

Los violentos años 20, 1939

De nuevo Cagney, como rol principal, comparte protagonismo con Bogart en esta cinta dirigida por Raoul Walsh que nos traslada a uno de los epicentros de los primeros noir estadounidenses: la ley seca. Así, tres amigos que vuelven a su país tras luchar en la Primera Guerra Mundial se encuentran con un panorama desolador, dominado por la crisis económica. De nuevo, cada uno tomará caminos muy diferentes. Por supuesto, nuestro protagonista decidió el camino más fácil: el del crimen.

Ciudad de conquista, 1940

Esta cinta dirigida por Anatole Litvak se pensó como vehículo de lucimiento de Cagney. Y vaya si lo consigue. Por una vez, Cagney renuncia a los papeles habituales de gánster y se embarca en este romántico que tiene como protagonista a un camionero que decide probar con el boxeo. Algo que provocará que empiece a marchitarse su relación con su novia, de la que está muy enamorado. Ann Sheridan y Anthony Quinn completan el reparto de este filme alimenticio cimentado en la excelente interpretación del actor neoyorquino.

Al rojo vivo, 1949

Cagney repitió con Walsh en la vuelta al género fetiche del actor. El filme narra cómo Cody Jarret, un ladrón de trenes, roba 300.000 dólares y al verse acorralado se entrega sin desvelar el lugar donde ha guardado el botín. De esta manera, es sentenciado con solo dos años de cárcel. Sin embargo, los agentes del Tesoro buscarán con todos los medios posibles recuperar un dinero que le espera a Jarret extramuros. Virginia Mayo y Edmond O’Brien replican a Cagney en este estupendo drama carcelario por el que no pasan los años.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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