Las directoras de la revolución

Es un hecho. El mundo cinematográfico cambia, y lo hace para bien. Es probable que por segundo año consecutivo una mujer se alce con el premio a la mejor dirección en los Oscars. Jane Campion (El poder del perro) es la gran favorita a la estatuilla dorada. Seguiría los pasos de Chloé Zhao (Nomadland) el año pasado. Los palmareses de los últimos festivales y premios de prestigio han significado la confirmación de la visión artística femenina, copando los puestos más altos de cada cuadro de honor. La última en unirse ha sido la catalana Carla Simón, con su Oro de Oro de la Berlinale por Alcarràs. Antes llegaron Nikyatu Jusu (Nanny, Sundance), Audrey Diwan (El acontecimiento, Venecia), Alina Grigore (Blue Moon, San Sebastián), Julia Ducournau (Titane, Cannes), la citada Zhao (Nomadland, Oscars, BAFTA y Venecia), Dea Kulumbegashvili (Beginning, San Sebastián) y Sian Heder (CODA, Sundance).

Una revolución en toda regla donde el cine siempre gana. Tenemos nuevas historias, nuevas perspectivas y nuevas sensibilidades. Hay, por supuesto, espacio para la apropiación discursiva –como sucede por otra parte con los homólogos varones— pero principalmente es la ratificación de que el talento existía pero no tenía salida. Y ha llegado el momento.

A continuación, les presentamos las que son, a nuestro juicio, grandes baluartes de este cambio.

Carla Simón, Verano 1993 & Alcarràs

La carrera de esta joven directora se puede calificar como meteórica. Sorprendió con su debut, Verano 1993, que tras ser presentado en una sección menor como Generation de la Berlinale, triunfó en Málaga y se erigió en una de las grandes películas españolas de su año. Un éxito que, por otro lado, perdió fuelle por el camino, como se demostró en la gala de los Goya o en la preselección en la lucha por el Oscar a mejor película de habla no inglesa, donde no pasó del primer corte. A día de hoy nadie duda que sus opciones de luchar por la estatuilla dorada son más sólidas este año. En Berlín consiguió la unanimidad de la crítica y también del jurado con Alcarràs, retrato de una familia de agricultores que ve cómo el progreso amenaza con pasarles por encima.

Audrey Diwan, El acontecimiento

Con solo dos películas, no podemos decir que Audrey Diwan se la directora más importante del listado pero sí que El acontecimiento, su último trabajo, es el mejor filme de todos los nombrados. Ganador del León de Oro de la Mostra de Venecia, nos traslada a la terrible disyuntiva que tendrá que sufrir una joven estudiante en el París de los años sesenta tras quedarse embarazada por accidente. Es la adaptación de la novela homónima de Annie Ernaux. Una obra colosal que llegará a las pantallas españolas a mediados de marzo.

Julia Ducournau, Titane

Fue una de las propuestas más polémicas del pasado año, muy en contra de los deseos de su autora, que ha huido en todo momento de la radicalización y transgresión que se le presupone a su segundo filme, ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes y condenado en su aterrizaje en la cartelera por un público que no está para excentricidades. Con o sin gran premio, Ducournau ya era una de las grandes promesas del cine francés. Su próxima película será uno de los acontecimientos de su año.

Chloe Zhao, The Rider & Nomadland

Aunque Eternals, la incursión en territorio Marvel, se puede entender como un gran tropiezo, no resta credibilidad a una de las grandes noticias que nos ha dejado el cine independiente americano. Con The Rider, primero, y Nomadland, después, Zhao se ha revelado como una autora con universo propio que posa su mirada sobre la otra Norteamérica; muy en la línea del cine de Kelly Reichardt. El año pasado hizo historia con una carrera perfecta; que comenzó y terminó con una victoria de renombre. El presente es suyo; el futuro también.

El antepenúltimo mohicano

@eamcinema | Park City, Utah.

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