Las grandes películas de Jean-Luc Godard

El compromiso de SundanceTV con el cine independiente es algo innegociable. No podría ser de otra manera, por otra parte. Sin embargo, dentro de las múltiples posibilidades que concede su leitmotiv, la más excitante y emocionante es la importancia que adquiere el cine clásico dentro de su programación. Es por ello que en su décimo aniversario no podía faltar la gran generación de cineastas franceses que aparecieron a finales de los años 60. Hablamos, por supuesto, de la Nouvelle Vague, que este mes cobra una gran importancia en la parrilla del canal. Es por esto que invocamos al puntal, junto a François Truffaut, de esta camada de realizadores: Jean-Luc Godard. Hablar de la obra de este genio significaría ocupar un sinfín de páginas que den cobertura a todos los cortometrajes, piezas, documentales y largometrajes que conforman una carrera que sesenta años después sigue añadiendo nuevos títulos. De esta manera, vamos a centrarnos en cuatro filmes con el que conocer al Godard de trazos más convencionales, menos experimentales. El cine de un maestro, en definitiva.

Al final de la escapada, 1960

Con guion de propio Godard, basado en una historia de Truffaut, este filme consiguió el Oso de Plata a la mejor dirección en la Berlinale de 1960. Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg y Daniel Boulanger son los intérpretes protagonistas de este drama criminal con trasfondo romántico que encandiló a una generación. En especial, por la soberbia actuación de Seberg, a la que Godard le saca todo el partido en este filme modélico, rodado en un blanco y negro primoroso.

Vivir su vida, 1962

De la magnífica Seberg a una actriz igual de brillante. Hablamos de Anna Karina, protagonista absoluta de una propuesta que narra el viaje de una joven, abandonando a hijo y marido, a París para cumplir un sueño: tener una carrera como actriz. Tristemente, nada será fácil en los inicios por lo que se verá obligada a ejercer la prostitución para sobrevivir en la capital. Una película que logró el premio especial del jurado de la Mostra de Venecia de 1962.

Banda aparte, 1964

Es quizás el título más emblemático de la primera etapa de la narrativa de Godard y uno de los símbolos de la Nouvelle Vague. Anna Karina, Claude Brasseur y Sami Frey componen los roles esenciales de un filme que cuenta la cotidianidad de tres amigos cuya relación comienza en unas clases de inglés. Sus aventuras, sus salidas y sus reflexiones sobre la literatura criminal roturan un trabajo que parece adelantar la decepción posterior al Mayo del 68. Con este largo, Godard se hizo un gran hueco en las carteleras internacionales. Nacía una obra de culto, clave para entender el cine europeo del pasado siglo.

Pierrot el loco, 1965

Road movie romántica elevada hasta límites insospechados por unos brillantes Jean-Paul Belmondo –el antigalán del cine clásico— y Anna Karina. Ambos encarnan a los protagonistas del filme: un hombre que huye con la institutriz que ha contratado su esposa y que, por avatares del destino, se verán perseguidos también por la mafia. Una obra maestra que aspiró, sin suerte, al León de Oro de la Mostra. Hace tres años fue la imagen del Festival de Cannes. Uno de esos fotogramas –adjunto en la parte superior a este párrafo— que se graban inmediatamente en la memoria.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Las grandes películas de Claude Miller

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