Las mejores adaptaciones de Jane Austen a la gran pantalla

Un 16 de diciembre de 1775 nacía una de las novelistas más amadas de la historia, cuyas obras han sido objeto de un sinfín de adaptaciones teatrales, cinematográficas y televisivas. Ello se debe, además de a la modernidad, la elegancia y el ingenio de su prosa, a que sus obras se hallan adscritas al género de la comedia costumbrista y romántica, uno de los más populares y, por eso mismo, donde más abundan las propuestas mediocres. Desde SundanceTV creemos que vale la pena celebrar esta fecha eligiendo las 5 mejores adaptaciones de Jane Austen.

Clueless (Fuera de onda), de Amy Heckerling (1995)

Una de las guionistas y directoras más interesantes de la comedia americana de finales del siglo XX, Heckerling llevó a cabo esta adaptación no acreditada, pero evidente, de Emma (1815), ambientándola en un instituto privado de Estados Unidos. Tan bien funcionó esta película que se ha convertido en un auténtico filme de culto; y es que está repleta de gags ingeniosos y desternillantes, que además mantienen el espíritu del libro original, al parodiar la superficialidad de las clases pudientes.

Sentido y sensibilidad, de Ang Lee (1995)

Un sueño de la actriz Emma Thompson era llevar a la gran pantalla su novela favorita de juventud: Sentido y sensibilidad (1811). Durante años estuvo preparando el guion, y cuando finalmente encontró al director idóneo, le ofreció el proyecto, en el que ella misma encarnaría a una de las protagonistas, Elinor Dashwood. De la colaboración de Lee y Thompson surgió, pues, una de las mejores adaptaciones de Austen, dado que la sutileza, la belleza y la sensibilidad que caracterizan las obras del autor taiwanés casan muy bien con el universo de la escritora británica.

Mansfield Park, de Patricia Rozema (1999)

Suele decirse que la novela homónima de Austen es su texto más perturbador, ya que expone, sin demasiado humor, en la corrupción moral, la hipocresía, la banalidad y el egoísmo de la clase privilegiada. Quizás por ello resulta una de sus obras más difíciles de adaptar; de ahí que esta excelente película de Rozema, si bien no es demasiado fiel a la trama original, capta a la perfección su espíritu crítico, pues incide en temas apenas esbozados, como el feminismo o el colonialismo, y demuestra que una comedia romántica no tiene por qué ser insustancial.

Orgullo y perjuicio, de Joe Wright (2005)

En cualquier caso, si tuviéramos que quedarnos con una sola de las versiones cinematográficas de Austen, sería con esta. Y es que, con su primer largometraje, Wrigth dio una lección magistral de lo que es llevar a cabo una adaptación absolutamente perfecta de un libro, al omitir o modificar muchos de los detalles del original pero captando de pleno –incluso magnificando– su esencia. La fotografía, la puesta en escena y la realización son de una exquisitez sensorial apabullante, pero lo mejor de todo es que se hallan al servicio de la narración. Un clásico instantáneo.

La joven Jane Austen, de Julian Jarrold (2007)

Terminamos este recorrido con una pequeña licencia; porque, si bien es verdad que el filme no se basa en ninguna de las novelas de Jane Austen, esta deliciosa biografía ficcional de la escritora se encuentra, en realidad, narrada al estilo de sus novelas (con toques de comedia, descripción de amores imposibles, crítica al machismo y a la hipocresía de la alta sociedad, etc.). Además, y siendo puntillosos, sí que parte de textos de la autora, aunque sean de tipo personal (sus cartas). Por todo ello, es una obra austenita sobre Jane Austen: o sea, imprescindible para los amantes de sus libros.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

Más en el blog: Justicia literaria. Cinco ejemplos de cómo adaptar una gran novela

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