Las mejores películas de Sam Mendes

Parece un gran veterano pero lo cierto es que el cine de Sam Mendes se ha desarrollado por completo durante el siglo XXI. Se dio a conocer con la magnífica American Beauty, uno de los grandes debuts de la historia del cine estadounidense, con la que triunfó entre el público, la crítica y, principalmente, los académicos, que le concedieron cinco Oscars, entre ellos el de mejor película. Su carrera a partir de ahí tuvo que luchar contra la expectativa. Algo que no resultó fácil, ya que ante cada nuevo proyecto surgía la etiqueta de «posible filme Oscar» y todo lo que ello conlleva. Aun con ello, su carrera siempre ha mantenido una inercia positiva. Incluso sus cintas más fallidas poseen detalles interesantes. Para muchos teóricos, es un clásico del cine norteamericano, como ratificó su último trabajo: 1917, una proeza técnica narrada en un majestuoso (y falso) plano-secuencia.

A continuación, aprovechando el aniversario de su nacimiento, elegimos nuestros filmes predilectos del director. Su próximo proyecto es un drama intimista contextualizado en los 80 titulado The Empire of Light, con una sala de cine como leitmotiv.

American Beauty, 1999

Como decíamos, es una de las grandes óperas primas de los últimos treinta años. Un filme que ahonda en el fracaso del sueño americano y, por tanto, de la clase media sobre el que se cimenta. La cinta de Mendes conjuga diferentes historias interconectadas que habla con cierto hastío de varias generaciones perdidas. Junto a unos colosales Kevin Spacey -al que echamos bastante de menos— y Annette Bening figuraron actores jóvenes de talento como Thora Birch, Mena Suvari y Wes Bentley, los tres fuera de la primera línea veinte años después.

Camino a la perdición, 2002

La última gran interpretación de uno de los grandes actores –si no el más grande— de la historia: Paul Newman. Su interpretación como faro y antagonista del filme es sublime en este trabajo que tuvo que lidiar con el sambenito de ser el siguiente en la filmografía de Mendes tras el megaéxito de American Beauty. El resultado es un valioso ejercicio de cine negro comandado por un Tom Hanks a la altura del villano. Su fotografía es espectacular.

Revolutionary Road, 2008

Hemos hablado de dos obras capitales y aquí va una tercera. Probablemente una de las películas más duras y honestas sobre el desamor del cine reciente, que abrió una corriente para el subgénero que atrajo a otros autores y actores de renombre. En este caso, Kate Winslet y Leonardo DiCaprio volvieron a ser pareja fílmica tras su idilio en el Titanic para encarnar el nacimiento, auge y caída de una pareja en los años 50. Un largometraje, en cierta manera, conectado con el debut de Mendes: el derribo del idilio y la utopía.

Skyfall, 2012

La entrada de Mendes en el universo 007 elevó la saga a límites insospechados. Su mejor película es la magnífica Skyfall, que supone el puente entre el Bond lúdico con el Bond místico y crepuscular. Tanto su prólogo como su parte final son fantásticos. Javier Bardem logra una interpretación magnífica como antagonista de un también meritorio Daniel Craig como agente de su majestad.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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