Las mejores películas de Woody Allen en el siglo XXI

Visitar la obra de Woody Allen es un placer –para algunos culpable— inigualable. Su sentido del humor, su verborrea, sus personajes peripatéticos, su retrato de las élites culturales… Son marcas en sí mismas de un estilo que lleva cuarenta años atrapando adeptos y, claro está, también detractores. Lo cierto es que en este último caso su vida personal y todo lo que la rodea no ha sido precisamente modélica. Ahí comienza el debate de la separación obra-persona tan en boga en los últimos años. Algo que, en el caso de Allen, atendiendo a su autobiografía, «A propósito de nada», publicada por Alianza Editorial, es imposible. Su modo de ver la vida es solo el resultado de su experiencia a la hora de superar las vicisitudes que se le plantearon en edades tempranas. El resto es carnaza para el amarillismo, que no le perdona cualquier salida del canon vivencial-religioso –sin obviar posibles equivocaciones o acciones grotescas— sobre el que se cimenta nuestra existencia.

Dejando a un lado esta «carnicería» verbal del primer párrafo, esta semana SundanceTV le ha dedicado una noche al autor neoyorquino, y a raíz del eterno axioma que sostiene que la filmografía de Woody Allen tiene su momento cumbre al inicio, nos hemos preguntado qué pasa con el último tramo de su carrera. El Woody Allen del siglo XXI atesora un buen número de grandes películas. ¿El «último Woody Allen» es por tanto un «Woody Allen menor»? Lo dudamos mucho. Es más que probable que la gran diferencia radique en que ha cambiado su público. Y que, como ocurre en Europa, los autores conforman un grupúsculo que se mueve en los márgenes de la comercialidad. En definitiva, los autores, aunque nos fascinen, no venden y en el momento de neocapitalismo salvaje en el que vivimos esto supone una barrera insalvable.

A continuación, les exponemos cinco películas mágicas del realizador de Manhattan estrenadas en el nuevo milenio:

Match point, 2005

¿Es Match point una obra maestra? Lo es, sin duda alguna. Una hibridación de géneros que nos devolvía al Allen más mordaz e inspirado. Un trabajo inmenso, paradójico y con un más que evidente hálito autobiográfico. Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer y Matthew Goode protagonizan esta sátira sobre la sociedad mediatizada que contiene una serie mensajes y planos de los que es imposible desembarazarse en nuestra memoria.

Scoop, 2006

Magnífica siguiente película que devolvió a la opinión crítica a la realidad habitual. Una deliciosa comedia que, de nuevo, mezcla con otros géneros en la que nos encontramos con una Scarlett Johansson sublime haciendo de partener del propio Allen. Ambos son una estudiante de periodismo y un prestidigitador –léase la ironía—, respectivamente, que por avatares del destino terminan colaborando para desentrañar un rumor: que un guapo y rico aristócrata es un asesino en serie.

Medianoche en París, 2011

De nuevo una conjunción genérica es la base de otra de las películas de Allen más celebradas de este siglo. Un filme que consiguió cuatro nominaciones al Oscar, entre ellas las de mejor película y mejor dirección. Algo impensable teniendo en cuenta que la prensa estadounidense es voraz con cada nuevo trabajo de Allen. La película narra el viaje en dos tiempos de un escritor bohemio (Owen Wilson) a París, buscando revivir el espíritu de los años 20. Una cinta imaginativa, romántica y emocionante.

Blue Jasmine, 2013

O cómo elevar lo inelevable. Hablamos, por supuesto, de Cate Blanchett, que está absolutamente brutal en este dibujo de una mujer en plena caída que cambia Nueva York por San Francisco buscando el aire necesario en plena depresión. Es una de las obras más trágicas de su filmografía. También de las más conmovedoras. Allen contó con Javier Aguirresarobe para la dirección de fotografía, apostando un acabado formal más estilizado, un objetivo que adquirió un nuevo nivel a posteriori con las colaboraciones con Vittorio Storaro.

Irrational man, 2015

Típica producción Allen con la historia de un profesor venido a menos que se verá en la disyuntiva de continuar su vida con su mujer o dejarse llevar por la atracción por una joven alumna. Joaquin Phoenix y Emma Stone están estupendos en este filme de halo melancólico y carente del sentido humor del maestro neoyorquino. Aun con ello, es un largo excepcional, en el que Allen demuestra su capacidad para dirigir a grandes actores.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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