Los peligros de las tecnologías… y sus películas

Cercana la llegada del siglo XXI, se advertía al ciudadano de a pie del «efecto 2000» en ordenadores personales y computadores de cierta edad, que no estaban preparados para asumir un cambio de milenio en su estructura informática. En realidad, nadie sabía de lo que estaban hablando por entonces algunos expertos, pero esto supuso el inicio perfecto para una centuria que se ha erigido, en sus veinte primeros años de vida, como la gran etapa de la revolución tecnológica. La edad de universos dos punto cero y tres punto cero; del auge de las telecomunicaciones; de los avances en el terreno de la imagen y sonido… Una cuarta revolución industrial que, unida a una población entregada al capitalismo, nos ha dejado un buen número de enfermedades (sociales) y peligros derivados. En plena era de la comunicación vivimos más aislados que nunca; esclavos del narcisismo y de la superficialidad. Esto último lo ha retratado el cine casi desde sus inicios. Hoy, aprovechando las emisiones en SundanceTV de la miniserie noruega Nudes, nos centramos en obras donde lo tecnológico separa a la ingenuidad de la maldad. Una de las consecuencias del mundo virtual es que, en realidad, nunca sabemos quién está ahí fuera, acechando. A continuación, les presentamos cinco propuestas que pivotan sobre ello. No son películas que pasarán a los anales pero representan algunos de los lados oscuros de la contemporaneidad.

Host (2020)

Una de las pequeñas sorpresas de final de año, que encaja con unas vivencias tristemente demasiado recurrentes en la actualidad. El aislamiento domiciliario, con esa apertura extramuros a través de Zoom, Skype, Teams y aplicaciones de intercomunicaciones virtuales, es el escenario de esta cinta de terror dirigida por Rob Savage que narra la entrada de un espíritu maligno en los hogares de varias amigas que se comunican por estas herramientas en pleno confinamiento. La distribuyó en España La aventura.

Hard Candy (2005)

Ya tiene unos años esta magnífica película que nos presentó en sociedad a dos activos del cine del siglo XXI: David Slade, centrado en los últimos años en la televisión, y, ante todo, Elliot Page (antes Ellen Page). Este último da vida a una joven que revierte los papeles y ejerce de villano ante un depravado sexual (Patrick Wilson). La fábula del cazador cazado; una historia clave en el audiovisual en lo que llevamos de siglo.

Hater (2020)

2020 fue el gran año para el director polaco Jan Komasa. Por un lado, su penúltimo filme, Corpus Christi, estuvo nominado al Oscar a mejor película internacional, aparte de ser un estreno de éxito en diferentes países europeos, entre ellos España; por otro, estrenó una película que consiguió una excelente recaudación en su país: Hater. Un largometraje que retrata las estratagemas de un manipulador para conseguir el amor de una chica con la red como aliada. Se estrenó en la versión online del Festival de Tribeca.

Paranormal Activity (2007-2018)

Cuando en el prólogo nos referíamos a la calidad de este tipo de propuestas teníamos en mente esta saga que, por méritos cinematográficos, apenas aporta a este noble arte pero que nos hizo concebir las cámaras de seguridad de una forma diferente. La idea de que un ente maligno se apodera de un hogar y el testimonio es recogido de forma coyuntural por estos dispositivos es seductora pero bastante limitada, como se puede apreciar en estos trabajos que, por otra parte, algo de miedo sí que nos meten en el cuerpo.

Clara y Claire (2019)

Otro cuento muy contemporáneo: el de una persona que construye un perfil falso en la red para poder ligar. Cuesta creer que un personaje protagonizado por Juliette Binoche recurra a estas acciones pero la soledad, como subraya esta modesta propuesta de Saffy Nebbou, es un barrio demasiado cercano en nuestras vidas. En este filme su doble personaje se enamora de un joven y la relación se irá complicando a medida que van quemando etapas. Romper el anonimato puede generar unas consecuencias muy duras para ambos. Una versión en carne y hueso de la relación virtual de Her de Spike Jonze.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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