Manual de uso: ¿Qué encontramos en el cine de Malgorzata Szumowska?

Le cuesta al cine polaco estrechar un puente que conecte el presente con el pasado. A veces resulta complicado vincular períodos cuando uno de ellos ha dejado algunas de las grandes obras del siglo XX dentro del cine de autor. Andrzej Wajda (1926-2016), Andzrej Munk (1920-1961), Krzysztof Kieslowski (1941-1996), Agnieszka Holland (1948- ), Roman Polanski (1933- ), Jerzy Kawalerowicz (1922-2007) o Jerzy Skolimowski (1938-) –sin olvidarnos de Dziga Vértov (1896-1954), que nació en Polonia pero heredó la nacionalidad soviética— no solo fueron/son grandes cineastas, sino también grandes cronistas de nuestro tiempo: desde lo máximo, a lo mínimo. Tras la caída del comunismo, y la pérdida de muchos de estos autores, el cine polaco se encontrado huérfano de apellidos de nivel.

Holland y Polanski siguen vigentes, aunque dentro de caminos más experimentales (y foráneos); lo mismo ocurre con un Skolimowski en pleno retiro. De entre los coetáneos, destaca un realizador magnífico: Pawel Pawlikowski, pero, a partir de ahí cuesta encontrar nombres consolidados. Aparecen en el horizonte Jan Komasa, el sueco formado en Lodz Magnus von Horn, y, sobre todo, Malgorzata Szumowska, una de las protagonistas del ciclo «Creadoras» de SundanceTV.

Cuentos contemporáneos

Podemos clasificar la filmografía de Szumowska de sólida. La gran mayoría de obras han competido en las secciones oficiales de los grandes festivales del mundo, en especial en la Berlinale, donde la directora de Cracovia es una clásica de su programa. En general, su cine guarda la esencia de cuento moderno, en el que los personajes hallan el camino a través de la interacción, la confrontación, el aprendizaje y su obligatoria moraleja. El paradigma de todo ello es Nunca volverá a nevar (2020), que narra la llegada de un masajista con la cualidad para sanar el espíritu a una comunidad de ricachones aislada de la civilización.

Retratos identitarios

Mug (2018), que se emitirá en el canal, representa otros de los espectros más importantes dentro del cine de Szumowska: la identidad, o cómo podemos curar las heridas que el tiempo y las relaciones nos han infringido. En el caso de Jacek, protagonista del filme, esas heridas alcanzan la superficie, ya que en plena construcción de una réplica del Cristo del Corcovado en un pequeño pueblo polaco tendrá un accidente y quedará desfigurado. Adaptarse a su nueva vida será enormemente complicado para este amante del rock metal.

La religión esclaviza

Si su cine tiene trazos de parábola, y los componentes religiosos son parte de la puesta en escena, lógicamente la religión se erige como eje de su filmografía. En este sentido, Amarás el prójimo (2013) es la película clave en la temática. Un trabajo que nos acerca a la disyuntiva de un cura en pueblo polaco que vive en constante represión; con un deseo carnal que oculta a toda su comunidad. Este filme generó una enorme polémica en su país, algo que lastró sus posibilidades comerciales. Szumowska siempre ha atizado sin piedad a la religión –ya sea católica u ortodoxa, las principales doctrinas en el país centroeuropeo.

Tras los pasos de Kieslowski

Como su amado Kieslowski, Szumowska ha probado en otras industrias. Esencialmente en la francesa, su país de formación. Allí se encuadra Ellas (2011), protagonizada por Juliette Binoche. Un drama psicológico que cuenta la investigación de una periodista del mundo de la prostitución femenina, corporeizada por dos jóvenes que de día se revelan como estudiantes ejemplares pero por la noche se dedican a vender su cuerpo para costear sus estudios.

El antepenúltimo mohicano

@eamcinema | Park City, Utah.

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