Julio Medem: sus mejores películas

Aprovechando el ciclo de «Panorama España» celebrado en Sundance TV, hemos decidido rescatar a autores con muchas horas de metraje pero que, a día de hoy, son obviados incluso cuando estrenan. Es el caso de Julio Medem, al que, como le ocurría a Bigas Lunas o Vicente Aranda, la polémica siempre ha acompañado, situándose, incluso, por delante de su obra. Debido a esto, tanto la crítica como los programadores de los festivales lo han trasladado a un lugar secundario, tratando en ocasiones a su cine como una anécdota, una obra más de un autor que siempre tuvo la fama pero nunca el beneplácito de la prensa.

El público asistía con interés y salía con rubor en cada estreno de sus creaciones. Señal inequívoca de que Medem siempre ha sido un adelantado a su tiempo, que consiguió incomodar con temas que hoy están completamente adaptados en la filmografía europea. La inquina de ciertos sectores de opinión era tal, que terminó (o intentó terminar) con la carrera de sus principales colaboradoras. En pleno 2020, como ya demostró su última cinta, El árbol de la sangre (2018), su cine se mueve en una periferia de desinterés, ocultando sus logros y hallazgos. Un tratamiento injusto para una de las figuras clave de nuestro cine a finales de los 90. Nuestra reivindicación llega con cinco títulos que todo cinéfilo que se precie debe ver.

Vacas (1992)

Una jovencísima Emma Suárez acompaña en el reparto a Carmelo Gómez, Ana Torrent, Karra Elejalde y Pilar Bardem en este ejercicio de género articulado sobre varios tiempos fílmicos y ambientado en la Guerra Civil española. Fue la carta de presentación en el largo de ficción del director donostiarra. Una cinta que fue nominada a cuatro premios Goya, consiguiendo el de mejor dirección novel.

Tierra (1996)

Es su gran película. Todo un modelo estético para generaciones posteriores tanto de cineastas como de directores de fotografía. Carmelo Gómez, Emma Suárez, Silke, Nancho Novo y Karra Elejalde encabezan el reparto de este filme culmen del ruralismo cinematográfico en España que compitió, nada más y nada menos, por la Palma de Oro del Festival de Cannes. Lírica en pantalla que remarcaba el gran momento del realizador mediados los 90.

Los amantes del círculo polar (1998)

Obra romántica de culto para varias generaciones de adolescentes y post-adolescentes españoles. Con este largometraje, que luchó por el León de Oro de la Mostra de Venecia, se cerraba una primera etapa en su filmografía en la que todo eran buenas noticias para el realizador. Fele Martínez y Najwa Nimri interpretan esta historia de amor elegíaco tan elegante como emocionante. Otra obra capital.

Lucía y el sexo (2001)

En pleno auge artístico, esta película, protagonizada por la entonces televisiva Paz Vega, supuso la caída en desgracia para el gran público –y gran parte de la crítica. Un filme hipnótico, lleno de imágenes poderosas pero cuyo retrato femenino y su evidente explicitud lastraron una carrera comercial. Se dijo en su momento que el tiempo la pondría en su lugar. No ha pasado el suficiente, nos tememos.

Caótica Ana (2007)

Una impresionante Manuela Vellés caracteriza a la Ana del título en este viaje en el que hay espacio para el drama, la intriga y el romance y que relata la convivencia entre varios artistas en un inmueble de la capital. La excelente dirección de fotografía de Mario Montero canaliza las emociones de este trabajo tan poderoso en cada fotograma como críptico en lo narratológico. Una obra a rescatar que mereció mucha mejor suerte.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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