Las mejores películas de espada y brujería

Los 80 están de moda. Lo vemos en el audiovisual y en el panorama musical de los dos últimos dos años. Los 80 desde sus colores chillones, sintetizadores y esa aura melancólica que parece que lleva el sello de Amblin Studios. Pero los 80, como los chicos de Strangers Things subrayan en sus juegos cotidianos, también fue la década del cine de espada y brujería. Un auge no solo exclusivo del cine, sino también de la literatura y los juegos de rol. Probablemente, el Excálibur de John Boorman fue el verdadero precursor de ello. La adaptación del mito artúrico, compleja, desigual pero llena de talento, inició una senda que respondía a una máxima ya establecida en la primera entrega de La Guerra de la Galaxias: llevar a la pantalla la epopeya tolkieniana de El señor de los anillos. Una ambición que tuvo en George Lucas a su principal agente y que se topó con la negativa de los herederos del escritor británico. El empeño de Lucas dio lugar a una de las obras más importantes de este período: Willow. Antes de todo ello, surgieron múltiples productos y su consiguiente cara B –principalmente desde Italia— que unieron magia, heroicidad inesperada y sociedades maniqueas en clásicos que siempre cumplen en la pequeña pantalla.

Con el aniversario del estreno de la adaptación de El Hobbit como fondo, elegimos nuestras cinco películas preferidas del género para una tarde de hechizos y grandes historias.

 

Conan el bárbaro, 1982

Solo con su espectacular inicio y la música de Basil Poledouris es suficiente para hablar con ilusión de esta aventura llena de violencia y venganza articulada sobre un espectacular despliegue de medios y talento. Protagonizada por un inmenso, en el amplio sentido de la palabra, Arnold Schwarzenegger. Uno de esos clásicos de los que es imposible apartar la mirada. Su secuela, Conan el destructor, es una cinta menor pero muy disfrutable. El proyecto de una tercera película fue uno de los anhelos de Hollywood durante años. Nos tuvimos que conformar con una serie animada bastante lograda.

El señor de las bestias, 1982

Comparte un universo similar a la anterior pero con un tono más lúdico y desenfadado –aunque la violencia y alguna escena cercana al terror digan lo contrario. Marc Singer protagoniza este filme dirigido por el gran Don Coscarelli que relata, de nuevo, las ansias de venganza de un joven dotado con un don para controlar a los animales que le rodean. Una cinta cercana a la serie B ideal para una tarde de domingo.

Legend, 1985

Mucho más oscura y también grandilocuente que las anteriores. Se le considera uno de los grandes fracasos de Ridley Scott, sobre todo tras haber rodado Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, que elevaron las expectativas ante este largometraje encabezado por dos de las estrellas jóvenes del momento: Mia Sara y Tom Cruise. Lo mejor, sin embargo, es la banda sonora compuesta por Tangerine Dream.

Lady Halcón, 1985

Es difícil definir las aventuras de los 80 sin hablar de este cuento medieval protagonizado por unos estupendos Rutger Hauer, Michelle Pfeiffer y un pujante por entonces Matthew Broderick. Una maldición que separa a dos amantes con cada salida y puesta de sol es el motor de un filme en el que destaca el uso de su música modernista y sus preciosos escenarios. Una obra tan ingenua como emotiva.

Willow, 1988

Y finalizamos con este trasunto tolkieniano lleno de hechizos, venganzas, comedia, acción y mucho encanto. En ella, además, encontramos una de las grandes interpretaciones de Val Kilmer como Madmartigan, «el mejor guerrero de todos los tiempos», en la que fue la constante del principio de su carrera: un antihéroe lleno de carisma. Él ayudará al enano Willow en su misión de salvar a Elora Danan ante las acometidas de un poder oscuro que domina la raza de los hombres. Una película de aventuras a la antigua usanza con efectos especiales firmados por Lucas Arts.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

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