Películas esenciales sobre el mundo de la prostitución

Es considerado el oficio más antiguo del mundo. Y el cine no es ajeno a esa máxima. Aunque la prostitución emergió en las primeras películas que existieron, especialmente en trabajos privados, en la ficción precode surgieron un sinfín de cortos y largometrajes articulados esencialmente sobre la prostitución femenina. Siempre desde un punto de vista naíf, claro está, como es el caso de Party Girl (1930) de Victor Halperin, y protagonizada por Doublas Fairbanks y Jeanette Loff, o el de Tierra de pasión de Victor Fleming, liderada por Clark Gable y Jean Harlow.

Por suerte, este retrato se fue acercando a la realidad con el paso de las décadas. Gracias, en gran parte, a la visión nipona, que supo trasladar a la pantalla la amargura de las geishas dentro de una sociedad hiperpatriarcal. Grandes autores como Mizoguchi, Ozu o Naruse se adentraron con sensibilidad en la temática. A partir de 1960 el foco se fue cerrando y aparecieron los primeros filmes sobre la prostitución masculina; también emergió la denuncia ante este oficio nunca elegido. Y aunque la ingenuidad en forma de cuento hollywoodiense siempre ha estado presente –léase Pretty Woman—, el cine contemporáneo ha exhibido la verdadera anatomía del dolor que va ligado a la venta de un cuerpo.

Algo que pueden corroborar en el serial Red Light, disponible durante este mes en SundanceTV, que recoge algunas de las cuestiones que el séptimo arte ha expuesto a lo largo de su historia. A continuación, les presentamos los cuatro filmes capitales sobre la temática:

La calle de la vergüenza, Kenji Mizoguchi, 1956

Es una de las grandes películas de Mizoguchi. El filme nos sitúa en la difícil disyuntiva de «El país de los sueños», un burdel tokiota que tiene los días contados ya que está a punto de salir una ley del gobierno nipón que prohíbe la prostitución. Este trabajo dibuja el día a día de unas mujeres que por un lado ven peligrar su único sustento pero, a la vez, desean una mejor vida para sus familias y para sí mismas. Esta obra de Mizoguchi formó parte de la competición de la Mostra de Venecia de su año.

Vivir su vida, Jean-Luc Godard, 1962

Esta magnífica cinta firmada por Jean-Luc Godard cuenta una historia recurrente dentro del género: la de una joven con aspiraciones artísticas que sale de su pueblo para triunfar en la gran ciudad. Allí solo encontrará negativas y para subsistir tendrá que poner a la venta su cuerpo. Anna Karina, Sady Rebbot y André S. Labarthe son los protagonistas de este drama en blanco y negro que logró el Premio Especial del Jurado también de la Mostra.

Cowboy de medianoche, John Schlesinger, 1969

Cinta pionera en la traslación de la prostitución masculina a la ficción. La dirigió uno de los miembros más distinguidos del Free Cinema, John Schlensiger, que hizo una notable carrera en Estados Unidos. Cowboy de medianoche es su gran película en territorio norteamericano. Dustin Hoffman y Jon Voight son sus protagonistas. El filme consiguió el Oscar a mejor película, también centenares de titulares polémicos. La caída del sueño americano en imagen no sentó muy bien a los medios más conservadores.

Casa de tolerancia, Bertrand Bonello, 2011

Cerramos esta relación con una de las grandes películas del siglo XXI, que emergió en el maravilloso 2011. Es probablemente el mejor trabajo de Bertrand Bonello, y en él encontramos a algunas de las grandes actrices galas del momento: Hafsia Herzi, Jasmine Trinca, Adèle Haenel y Noémie Lvovsky. El filme nos ubica a finales del siglo XIX en un burdel parisino. La cámara sigue a las prostitutas, desvela sus temores y anhelos. Todo ante la atenta mirada de su madame y de unos clientes que esperan encontrar en el local el alivio para sus frustraciones.

El antepenúltimo mohicano

@eamcinema | Park City, Utah.

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